Página Dos

Cójanlo

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Si las autoridades no intervienen para regular el alza en los fletes marítimos son los consumidores quienes al final pagarán las consecuencias. Simplemente porque los importadores traspasarán a las mercancías el aumento unilateral y abusivo dispuesto por las compañías navieras en los fletes marítimos. Se ha dado cuenta de que el alza por furgón, que perjudica tanto a importadores como a exportadores, es nada menos que de 40 dólares. Hasta ahora el comercio ha buscado la forma de defenderse no utilizando los servicios de las empresas que han aumentado el costo de los embarques, pero no se trata, sin duda, de la mejor salida. Lo que demanda un conflicto que a la postre puede perjudicar tanto al comercio como al consumo es la intervención de las autoridades para regular una decisión que, en honor a la verdad, también deja mucho que desear. No puede ser que las firmas navieras puedan reajustar a su antojo la tarifa de un servicio tan importante.  De no actuarse como mandan las circunstancias la saludable competitividad comercial, cada día más debilitada, sufriría otro deplorable revés, con sus consecuencias para los consumidores.

El Nacional

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