Edes en las redes
La reestatización de la comercialización de la electricidad se inició durante la administración de Hipólito Mejía con la adquisición de Edesur. El proceso se completó tras el retorno al poder de Leonel Fernández con la estatización de Edenorte y Edeeste, revocando de esa manera la privatización de la distribución del servicio eléctrico. Hoy, según el economista Ernesto Selman, vicepresidente ejecutivo del Centro Regional de Estrategias Económicas Sostenibles (CREES), la distribución y comercialización del servicio eléctrico representan el monopolio más dañino para la economía.
Hasta ahora se tenía el control del transporte como el lastre más pesado, pero si un profesional con las credenciales de Selman asegura que es la distribución de la electricidad el problema es grave. Los esfuerzos que se han hecho para mejorar las recaudaciones y garantizar un servicio más eficiente no han dado los resultados que se necesitan siquiera para despejar el panorama.
El vicepresidente de la CREES describió a las Edes como monopolios que operan “sin ningún tipo de incentivo” para hacerse eficientes. Cierto o no, la realidad es que en una economía de mercado la competencia es el mejor regulador de la eficiencia. El pacto eléctrico puede ser una oportunidad siquiera para despolitizar el sector.

