Justicia y delitos
No se discute que los tribunales no hayan jugado su mejor papel en la lucha contra la delincuencia y la impunidad. Pero la liberación de acusados de robos y asaltos es solo una, tal vez la menor, entre las causas de la ola delictiva que se propaga por el territorio.
Si se ponderan con objetividad todos los factores que inciden en la inseguridad que perturba a la población es posible que la Policía resulte hasta con buenas notas. Pero como es el que tiene que dar la cara al cuerpo del orden se le pega todo, incluso hasta con su carga de malicia. Y no es tampoco que en la institución no haya sus manzanas podridas.
El desempleo, la crisis de valores y la impunidad son, entre otros, factores que sirven de caldo de cultivo a esa delincuencia con la que según el jefe de la Policía, Manuel Castro Castillo, los tribunales suelen ser benignos.
Antes que resistirse, Castro Castillo debe entender que mientras ocurran asaltos como el de la sucursal del Banco del Progreso en la avenida Sabana Larga con Puerto Rico, ocurrido ayer a las 9:00 de la mañana, la gente se va a sentir más perturbada. Aunque también se tenga que reconocer su preocupación sobre la lenidad de la justicia.

