Página Dos

Cójanlo

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Tras la proclamación de la nueva Constitución los congresistas tendrán que levantar los brazos durante un período más largo de tiempo. De seis meses que contemplaba la anterior legislatura ordinaria los senadores y diputados tendrán ahora que sesionar durante 300 días. Levantar los brazos  no será tan duro y fatigoso como bajar el lomo, pero tendrán por lo menos que estar más atentos a las labores congresuales. En la nueva Constitución permanece el esquema de las dos legislaturas ordinarias, pero en lugar de 90 días cada una serán de 150.  Con la extensión también se obviarían los pretextos y maniobras  para evitar la sanción de proyectos conflictivos. No es que todo sea sacrificio, porque los congresistas resultarán compensados con sus dietas por más días de sesiones. Tontos no son como para sólo aumentarse la carga de trabajo sin una justa retribución. Esos 300 días que están llamados a sesionar senadores y diputados, aunque su mayor esfuerzo consista en levantar las manos, tendrá su alto costo para el contribuyente. Por supuesto que la extensión de la legislatura no es lo primordial para hacer más eficiente la labor congresual. Que se tenga en cuenta.

El Nacional

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