Subvaluaciones groseras y la suspicaz ineficiencia para detectar esas y otras irregularidades en la importación de cables y alambres eléctricos constituyen una estocada mortal para la industria y el comercio. No puede ser que las autoridades no se percataran de la introducción irregular, con tasa cero de arancel, de más de 26 mil kilogramos de cables. Es imposible descartar que la siniestra operación denunciada por empresas industriales podía darse sin la complicidad de funcionarios de la Dirección de Aduanas. Porque también se han detectado importaciones declaradas con medidas que imposibilitan la verificación de las mercancías, como la de peso en lugar de kilogramos. Como parte de la cadena de irregularidades que atentan contra la industria y el comercio se han descubierto cables aislados procedentes de China y Malasia con tasas arancelarias inferiores al 14 por ciento, que es la oficialmente establecida. Además de una investigación para determinar responsabilidades tienen las autoridades que tomar medidas para frenar escandalosas irregularidades que lesionan tanto a productores y comerciantes como al fisco.
