Página Dos

Cójanlo

Cójanlo

A menos que se confundan los augustos salones del Congreso Nacional con un cuartel o regimiento militar, no se entiende por qué  senadores y diputados  ingresan a las salas de sesiones  armados literalmente hasta los dientes en violación a los reglamentos  internos.

En  cualquier parlamento del mundo,  cuando se producen  pleitos o  enfrentamientos  entre legisladores  se  dirimen a puñetazos o empujones, pero en el dominicano se ha llegado a disparar   armas de fuego, como en la ocasión en que se  pugnaba por la presidencia de la Cámara de Diputados.

Ahora se base que prevalece el riesgo de que  se produzca una balacera en ese hemiciclo debido a que  muchos legisladores creen que  están en el Viejo Oeste americano.

La presidencia de la Cámara de Diputados y su comisión de  disciplina deberían investigar a los legisladores que ingresan  armados de pistolas y revólveres, antes de que por esa insensatez ocurra una desgracia.

El Nacional

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