No hay que dar vueltas para interpretar como un mecanismo de presión que la generadora AES Andrés anticipara su salida de servicio a partir del lunes próximo para fines de mantenimiento.
Los 28 días que la generadora estará apagada supondrán intensos apagones en el Distrito Nacional, la provincia Santo Domingo y la región Este, con sus consecuentes protestas sociales.
El programa de mantenimiento la empresa dice que lo realiza entre septiembre y noviembre, pero es obvio que por las presiones económicas que sufre se ha visto precisada a adelantarlo. Aunque por lo menos haya tenido la prudencia de anunciarlo.
El presidente de la firma, Marcos de la Rosa, se había quejado de los atrasos del Gobierno para saldar una deuda de 240 millones de dólares con la empresa, sin incluir los 110 millones en bonos.
Antes de la decisión de la generadora se había denunciado que el sistema está al borde del colapso por deudas atrasadas que a marzo de este año superan los 400 millones de dólares.
En algunos sectores se sintió el impacto de la crisis con largos apagones durante la Semana Santa. AES Andrés alega que tendrá en operación 400 megavatios a través de las Unidades Itabo 1 y 2 y Los Mina 5 y 6, pero el suministro es insuficiente para evitar tediosos apagones.
El Gobierno tendrá que maniobrar durante los casi 30 días que la generadora estará fuera de servicio para evitar peores consecuencias, sobre todo por el ambiente de protesta que prima en amplios sectores.
