A fin de facilitar la regulación del sistema financiero, el superintendente de Bancos sugirió la necesidad de unificar los entes relacionados con la supervisión del sector.
La propuesta del licenciado Rafael Camilo tiene mucho sentido no sólo en cuanto a fortalecer la supervisión, sino a racionalizar los recursos.
Aludió el funcionario a las superintendencias de Bancos, Valores, Seguros y Pensiones, que en verdad se pueden aglutinar en una sola institución. Y eso que a Camilo le faltó la Superintendencia de Electricidad.
Son muchas superintendencias con funciones regulatorias y que, para colmo, de algunas no se sabe a ciencia cierta ni lo que hacen en la práctica, que es muy distinto de lo que se dice.
Camilo expuso su punto de vista con mucha altura al señalar que en la actualidad un banco puede ser a la vez propietario de una empresa de seguros, de un puesto de bolsa y de una administradora de fondos de pensiones. Pero también, cabe agregar, puede estar ligado a una generadora de electricidad.
Cada uno de esos sectores cuenta con entidades públicas de supervisión individual, lo que de alguna forma implica dispersión de recursos e institucional. Lo mismo ocurre con el transporte y otras entidades que cumplen funciones similares.
La unificación de las superintendencias por la que abogó Camilo debería ser por lo menos ponderada siquiera para mejorar la imagen del sistema institucional. Si ha de crearse una Secretaría para unificar las dependencias, no hay problemas, pues después de todo qué importa una raya más al tigre.
