Las sombras que se ciernen sobre el sector eléctrico parece que no sólo están relacionadas con los apagones y el subsidio. También sobre la renegociación de contratos con empresas suplidoras de energía que habrían permitido a la Corporación de Dominicana de Empresas Eléctricas Estatales (CDEEE) ahorros por 65 millones de dólares. Técnicos como el ingeniero Bernardo Castellanos exigen la publicación de los contratos en cuestión, así como los informes mensuales sobre el desempeño del sector eléctrico. Para colmo ha trascendido que el vicepresidente de la CDEEE, Celso Marranzini, ha impuesto un manual de procedimiento que afectará sustancialmente las recaudaciones barriales de las distribuidoras. El procedimiento rebaja de un 30 a un 15 por ciento los beneficios de los contratistas, además de imponerles condiciones operativas muy difíciles. En teoría todo luce muy bonito, pero en la práctica los contratos perjudicarán aún más las recaudaciones. La transparencia ha sido uno de los principales logros de Marranzini, quien por falta de información como la exigida por Castellanos no puede dejar que se empañe.
