Holanda, que no era citado entre los favoritos para ganar el Mundial de Fútbol de Sudáfrica, exhibió credenciales de campeón al eliminar el poderoso equipo brasileño. Los suramericanos, que terminaron con 10 jugadores y que estaban en los grandes favoritos, no ofrecieron su mejor partido frente a los holandeses, que se alzaron con la victoria 2-1. Wesley Sneijder fue la gran estrella de la selección europea al anotar los dos goles que marcaron la victoria, mientras los astros brasileños no brillaron en un partido crucial. Para colmo un autogol de Felipe Melo, quien fue expulsado al derribar y patear al holandés Arjen Robben, tornó el ambiente contra la selección brasileña. Al margen de la eficacia y el buen juego de los holandeses la derrota de Brasil ha dejado un sabor amargo en la región, pero también la lección de que la condición de estrella no es suficiente para imponerse en el terreno de juego. Los holandeses, que enfrentarán a Uruguay en las semifinales, tienen sobrados motivos para soñar con la corona después de disponer de uno de los equipos de más calidad y tradición futbolística. Los brasieños se quedaron en expectativas.
