Página Dos

CÓJANLO

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Fidel Castro ha dicho  una verdad del tamaño de la Sierra Maestra, al advertir que  muchos gobiernos de América Latina  serían derrocados o quedarían a merced de los militares de extrema derecha,  si el presidente Manuel Zelaya no es reintegrado en la presidencia de Honduras. Lo dicho por el líder de la Revolución cubana, de que “una ola de golpes de Estado amenaza con barrer a muchos gobiernos de América Latina”, tiene sentido porque  el germen de las dictadoras militares está latente todavía en zonas de Suramérica y Centroamérica.

El peligro es aun mayor porque  el golpe de Estado en Honduras fue recibido en centros de poder de Washington, con más flores que espinas y porque se ha fraguado un tipo de diálogo  entre Zelaya y los golpistas que conduce a ninguna parte. Se resalta también que  durante los gobiernos liberales en Estados Unidos, los golpes de Estado suelen ponerse de moda, toda vez que  el gorilismo se aprovecha de debilidades  de las administraciones demócratas para  cohesionar acciones con esos despropósitos. Tal y como ha dicho Fidel, o muere el golpe o muere la Constitución. Una advertencia bien fundamentada, como para tomarse en cuenta.

El Nacional

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