El gobierno español ha aprobado por decreto una reforma laboral que el propio presidente Mariano Rajoy había adelantado que por sus efectos y dureza provocaría una huelga de trabajadores. Esa medida reduce la indemnización al trabajador despedido de 45 días de salarios a solo 33 y si el motivo de la cancelación es por causas económicas, entonces la indemnización se reduce a solo veinte días.
El decreto de Rajoy establece también que si una empresa reporta reducción de ventas por nueve meses seguidos puede acogerse a despidos con reducción de días de indemnización, sin requerir permiso de la autoridad. Esa reforma también limita tiempo y alcance de los convenios laborales y ofrece mayor flexibilidad a las empresas para reducir personal. Como era de esperarse, la dirigencia sindical española se prepara para hacer cumplir el pronóstico de Rajoy de que esa reforma laboral provocaría una huelga general, especialmente porque el ejecutivo español prometió en campaña electoral que no abarataría los despidos. Igual que aquí.
