A partir de “Colours”, el panorama dominicano del cine experimenta una sensación de orgullo, respeto y versatilidad expresiva, que nos convence de la trascendencia del rigor profesional aplicado a talentos y realidades criollas con una vocación internacional.
Dos nombres surgen ahora para transformarse en puntos referentes del “Cine dominicano”: Luis Cepeda, un director desconocido como tal, a pesar de sus 29 anos de trabajo en la industria audiovisual, que con su Opera Prima, deja encandilados y llorosos los ojos de su platea, y una Stephanie Liriano (que con acierto descubrió Rene Fortunato en su notable drama romántico Patricia, regreso del sueno (2017).
En “Colours” todo conspiró para lograr la armonía perfecta: la historia, casi mágica y con un tono aleccionador de fábula de amor. Sobresalen la fotografía que resalta el paisaje y la dirección de cámaras, la música. Mencion especial merece Francis Cruz con el encargo de representar tres etapas distintas de la vida. En papeles de soporte, sobresalen Elvira Taveras (a la que el público llega a odiar por la verosimilitud que logra), Cristian Álvarez , Uxio Lis y Olga Consuegra.

