Algunos historiadores insisten en ver al patricio como un ser inmaculado y puro, incapaz de sucumbir a las pasiones más humanas. El hecho de si era o no homosexual, ni le suma ni le resta a su gran proeza. De los siete hermanos de Duarte el único que formó familia fue Vicente Celestino. Los demás murieron solteros. Balaguer en su obra, dice que Duarte nunca conoció mujer.
A Duarte se le atribuyen dos novias: María Antonieta Bobadilla, la cual le correspondió pero por razones que se desconocen, el compromiso se rompió. La otra fue Prudencia Lluberes, «La Nona» pero por igual, su vocación patriótica no le permitió relaciones duraderas. De estas relaciones el museo Duartiano conserva una sortija, aunque no hay ninguna carta o documento escrito que avalen estas relaciones.
En su afán por divinizar la figura de Duarte, algunos van a los extremos y provocan las malas lenguas. Lo presentan como hombre caucásico con rizos, que llevaba una flor en la solapa y que además practicaba la poesía y el teatro. Expresiones y comportamientos de género que se asocian a los gais. También, reportes de la época refieren que montaba en silla de mujer.
La implicación de homosexual no es exclusiva para Duarte. Trujillo tenía una voz muy fina y además decían que en ocasiones, con actitud narcisista se presentaba desnudo ante sus ayudantes más cercanos. Era también un homófobo que utilizó el término homosexual, como sinónimo de cobardía para denostar a sus opositores.
¿Qué le falta a Balaguer?… unos blumen y un sostén! era la consigna que coreaba la muchedumbre para exigir la salida de Balaguer y los Trujillo en 1962. Aunque luego supimos de sus devaneos por las féminas del departamento de «humo y grasa» con las cuales tuvo hijos que nunca reconoció. Duarte como todo hombre tenía sus virtudes y debilidades. Fundó la Trinitaria y siempre abogó por la independencia «pura y simple». El comadreo sobre su preferencia sexual es irrelevante, lo que sí es incuestionable era su honestidad, atributo que se ha perdido, aun entre aquellos que hoy dicen ser sus fieles seguidores.

