Compraventas, financieras para salir de apuros económicos

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Santo Domingo.-Tradicionalmente las compraventas han funcionado como las financieras de los pobres y clase media baja, sin embargo, ahora la tecnología las ha hecho evolucionar de una manera tan drástica, que aunque su razón de ser sigue siendo la misma, su estructura a la hora de hacer negocio ha variado enormemente.

Hablar de la historia de las compraventas quizás no venga al caso, ya que lo que importa es que son establecimientos creados, como su nombre lo indica, para comprar, vender y empeñar todo tipo de objeto, con el único fin de realizar una transacción en donde haya algún beneficio para ambas partes.

“Para mí las compraventas son un salvavidas, ya que sacan a uno de un apuro sin tener que darle la cara a uno de esos usureros que te prestan a un 20 por ciento mensual. Yo para beber no empeño, sólo para una medicina o una emergencia”, expresó Víctor Manuel Jiménez, taxista independiente.

El porcentaje que cobran las compraventas varía dependiendo de la cantidad solicitada. Pueden cobrar de un 2.5 a 10 % en una quincena. Los artículos empeñados tardarán de 3 a 5 meses para perderse si no se les paga quincenas. Pero sin importar el porcentaje y el tiempo de empeño, siempre será mejor empeñar que tomar prestado con réditos.

Las compraventas han ido cambiando poco a poco ya que aparte de su función principal que es recibir en empeño todo tipo de artículo y muy especialmente joyas, principalmente de oro, se han convertido en tiendas de artículos nuevos y usados, donde se puede encontrar cualquier clase de electrodoméstico independientemente de que haya sido empeñado o no.

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Carlos Castillo, miembro de la Asociación de Compraventas y propietario de la Compraventa la Campana, en el sector de Herrera, en Santo Domingo Oeste.

 

Esto se debe a que muchos propietarios compran artículos nuevos, como abanicos, neveras, estufas, tanques de gas, televisores, juegos de comedor, gaveteros, camas, etc., para que la transacción tenga una diversificación ya que el empeño en sí ha dejado de ser un negocio redondo, según algunos de los entrevistados.

“Las compraventas pequeñas no han podido evolucionar, y en la actualidad se han reducido en un 40 %, ya que las personas ni compran ni empeñan oro, que era el sustento primordial, debido a la delincuencia”, dijo Carlos Castillo, miembro de la Asociación de compraventas y propietario de la Compraventa la Campana, en el sector de Herrera.

Castillo enfatizó además que la tecnología tan cambiante hace que lo que se empeñe y no sea sacado a tiempo se convierta en anacrónico y después nadie lo quiere. Mostró decenas de DVD y televisores plasma pero que no son “smart” y por esta causa, sin importar el precio no tienen salida.

Gracias a la evolución que han experimentado estos comercios, hoy día hay dos tipos de compraventas: primero están las que se ubican en los sectores o barrios populares, en donde los pobres llevan lo que empeñan cien, doscietos o trescientos pesos, casi siempre son: planchas, licuadoras, televisores, radios, abanicos, etc. Estas por lo regular hacen sus recibos a manos.

El otro tipo son las que se ubican en lugares más exclusivos, con inversiones millonarias, que tienen una estructura física y de operación más organizada, con modernos sistemas de vigilancia y agentes de seguridad armados. Los artículos que se empeñan son de otra categoría y los recibos por lo regular son elaborados en computadoras.

Estos negocios ya no están abiertos a todo tipo de artículos, ni ropas, ni zapatos, a menos que no sean calzados muy exclusivos. No reciben bienes que no garanticen una salida rápida, por esta razón el oro, joyas, relojes, dispositivos tecnológicos y todo tipo de electrodomésticos de buena marca y en buen estado son los que más se empeñan y más se venden.

Muchos de estos negocios se especializan en algunos objetos de empeño. Hay compraventas que su fuerte es el oro, las prendas, joyas y relojes, es el caso de las que se ubican en Villa Consuelo. Otras se especializan en artículos tecnológicos, cámaras digitales, instrumentos musicales, equipos para la construcción entre otras.

Números

La cantidad de empleados, transacciones, el porcentaje que se cobra, y la mercancía que se oferta dependerá siempre del dinero invertido a la hora de crear una empresa de este tipo.

Hay casas de empeños que en la primera semana de marzo apenas hicieron 40 transacciones con una inversión de 15 a 20 mil pesos. Otras sin embargo en el mismo periodo realizaron 140 negocios involucrando millones de pesos.

Tecnología

Gracias a la tecnología el tomar en empeño y vender artículos se han hecho actividades menos riesgosas y más dinámicas. Cuando alguien se apersona a una casa de empeño para dejar un artículo el dependiente cuando siente dudas del mismo consulta por internet alguna página especializada en ventas de cosas nuevas y usadas, esto le dará una idea de que debe ofrecer.

Vender de manera virtual o en línea es la modalidad que ahora usan una gran cantidad de estos negocios. Venden, compran, cambian sin la necesidad de tener la mercancía moviéndose de un lado a otro, pero quizás, lo más importante es que muchas de estas transacciones se realizan sin dinero en efectivo.

Evolución

Para no ir muy lejos, durante la década de los 80 ya Santo Domingo contaba con miles de “Casas Compraventas”, siendo después de los colmados los negocios más comunes en los barrios capitalinos.

Era una época en que no existían las bancas de apuestas, y las farmacias no pertenecían a grandes cadenas por lo cual su ubicación era en lugares muy estratégicos y respetando la distancia de ley.

Operaban en medianos locales siempre muy característicos por la seguridad de sus puertas y por estar el mostrador protegido por verjas de hierro con una pequeña puerta con candado que solo se abría para entrar o sacar las mercancías.

Eran aquellos tiempos difíciles donde la gran mayoría de los hogares de los barrios usaba el carbón como el combustible para cocinar, las velas y lámpara de gas querosene eran los medios ideales para el alumbrado de las casas en las noches de apagones, que eran muy comunes.

Sabanas, pantalones, camisas, zapatos, etc. eran de los artículos que empeñaban las personas pobres, ya que estos de seguro no tenían buenos electrodomésticos y menos aun alguna pieza de oro.

Todos los artículos de tela eran envueltos en papel periódico viejo, eran etiquetados con una contra-factura que se les adhería con pegamento y colocados en el mostrador hasta que fueran sacados por quienes los empeñaban o dejados perder por estos, entonces se les daba luz verde para ser vendidos.

Otros un poco con más estatus usarían sus televisores en blanco y negro o a color. También podrían usar radio AM-FM eléctrico y con baterías, algunos tendrían una o doble casetera que para esa época era todo una novedad.

Un tiempo más adelante se incorporarían los VHS y los equipos de música, los radios, planchas, licuadoras, estufas, abanicos, plantas eléctricas, etc., se convertirían en a los artículos más empeñados y más buscados en estos negocios.

Décadas atrás, picos, palas, planas, cubetas, flotas, niveles, metro (para medir), serruchos, seguetas, martillos, destornilladores, alicates, patas de cabras, mandarrias, entres otros artículos eran empeñados por las compraventas, porque su inversión era mínima, y de igual manera tenían un salida rápida porque eran muy solicitados.

“Yo recuerdo que en esos tiempos yo tenía un juego de sabanas (dos sabanas, un cubre colchón y dos fundas de almohadas) que no lo usaba, ya que era solo para empeñarlo cuando había una emergencia”, dijo doña Jacoba en Alma Rosa.

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En la Compraventa Fácil Oro aunque se empeñan dispositivos tecnológicos, el oro y los relojes son parte de su negocio fuerte.

 

Es bueno destacar que eran esos tiempos en que muchas veces lo que se pedía cuando se hipotecaba uno de estos artículos eran cantidades que iban desde 50 centavos a 3, 5, y 10 pesos, que era la tercera o cuarta parte del precio real del objeto. En esos tiempos el valor del dinero era otro y los centavos tenían un valor real.

La gran mayoría de los padres de familias necesitaban de pocos pesos para comprar comida, medicina o para alguna urgencia. Otros no tendrían el dinero para comprar uno de estos utensilios nuevos, por esta razón muchas personas iban a compraventas a conseguir sabanas, ropas y zapatos.

La casa de empeños es un negocio donde la necesidades de los demás son su forma de existir. Se nutren de los tiempos malos, el desempleo y las precariedades de las personas. Para estas empresas los tiempos buenos pueden ser malos (la gente no empeña) y los muy malos también (empeñan, pero no sacan).

Lo ideal son los meses buenos y malos cíclicamente, ya que da la oportunidad que las personas empeñen, saquen y compren, esto origina el movimiento de dinero que le impregna el dinamismo al negocio.

La compraventa fue un negocio tan importante para la ciudadanía que el Estado dominicano creo Monte de Piedad, la llamada compraventa del pueblo en 1947.

Esta era una especie de banco que presta tomando como garantía solamente joyas de oro o de otro gran valor. Prestaba generalmente el 50% del valor de de los objetos que se dejarían en garantía, aunque en algunos casos pueden extender el monto prestado a un 70% del objeto.

Aunque todas las actividades de las compraventas están reguladas por las autoridades en muchas ocasiones algunas se ven en problemas policiales por actuar en complicidad con delincuentes, o personas comunes al comprarles o empeñarles artículos sin la debida factura de compra, sin embargo esto no representa algo común en la mayoría de los negocios.

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Imagen externa del mismo negocio, donde se observan artículos nuevos y usados.

 

Un apunte

Ley 387
La obsoleta Ley 387 sobre Casas de Empeños data del 23 de noviembre de 1932, y dice que se consideran casas de compraventa o de empeño, todas aquellas que compren, vendan, permuten, empeñen o de cualquier modo trafiquen con objetos usados, nuevos o viejos.

El dato

Cantidad
Para el año 2005 según los datos estadístico de la Federación Dominicana de Empresas de Compraventas, esa institución albergaba nueve mil 230 casas de empeño, en la actualidad se estima que apenas existen solo un 50 de ellas.