Santo Domingo.-La XXII Feria Internacional del Libro Santo Domingo agotó el sábado su recta final con una jornada matizada por una rebaja de precios, denominada Fin de Semana Negro, para cerrar este domingo y despedirse hasta el 2020 tras la experiencia de haber regresado a la Ciudad Colonial, su primera sede en 1958.
Luego de su montaje en el casco antiguo de Santo Domingo quedan divididas las opiniones en torno a las condiciones diferentes que ofrecen obviamente la Ciudad Colonial y la Plaza de la Cultura. El ministro de cultura, arquitecto Eduardo Selman, afirmó a El Nacional que si dependiera de su voluntad, la Feria del Libro se quedaría en la parte colonial de Santo Domingo.
Sostiene el ministro que la combinación de monumentos, centros culturales, oferta turística en hospedaje, gastronomía y entretenimiento junto a los libros y las actividades culturales y artísticas que vienen con el evento anual, conforman un panorama único.
Los ambientes feriales, calles, plazas y callejuelas coloniales, estaban ayer tarde y noche rebosadas de público juvenil, familia y lectores, además de personas que cultivan la literatura y las artes.
Las ventas se percibían muy activas, aun cuando algunos libreros sostienen que la actividad comercial con el libro no estuvo bien, sobre todo al principio del evento.
La crítica
No obstante, quienes critican la selección del lugar seleccionado, alegan factores negativos como la dificultad para llegar en vehículo privado al lugar por la falta de parqueos, el fuerte sol, ya que hay menos arboleda que en la Plaza de la Cultura.
Los críticos (visitantes, libreros y periodistas) consideran que la esencia de la Feria del Libro es consustancial con la Plaza de la Cultura, la cual no se podía usar por la remodelación a que han sido sometidos los museos de Arte Moderno, Historia y Geografía y del Hombre Dominicano.
Un apunte
a Disla
Este domingo 5 de mayo, la Feria Internacional del Libro está dedicada al dramaturgo y actor Reynaldo Disla. Temprano en la mañana se hará el acto para dedicarle una de las calles y luego tendría intercambios con el público y gestores culturales.

