POCHEON, Corea del Sur. AP. Corea del Norte amenazó el jueves con emprender una guerra nuclear sagrada contra Corea del Sur si ésta la ataca, mientras que Seúl finalizó sus maniobras militares en medio de las tensiones crecientes en la península.
La amenaza parecía estar destinada a reavivar los ánimos patrióticos en la víspera del 19no aniversario del nombramiento de Kim Jong Il como el comandante militar supremo del país.
El general Kim Yong Chun, encargado de la defensa de Corea del Norte, dijo que su país está totalmente preparado para lanzar una guerra sagrada y que utilizaría sus capacidades nucleares si es atacado. También advirtió al sur contra ingresar, incluso en el menor grado, a su territorio, según la Agencia Central de Noticias de Corea, el medio oficial norcoreano.
La furia de Corea del Norte se ha disparado esta semana tras la realización de maniobras militares de Corea del Sur cerca de la isla fronteriza de Yeonpyeong, que Corea del Norte atacó con artillería el 23 de noviembre. En ese incidente murieron cuatro sudcoreanos, dos de ellos civiles.
Corea del Norte sostiene que atacó la isla pues Corea del Sur disparó artillería contra sus aguas territoriales. Corea del Sur sostiene que lo hizo como parte de sus maniobras rutinarias y que esto fue lejos de Corea del Norte.
Horas antes el ejército sudcoreano realizó sus mayores maniobras aéreas y terrestres del año cerca de la tensa frontera con el norte. El medio estatal norcoreano calificó estas maniobras como provocativas y ofensivas.
Las maniobras, en campos de entrenamiento en la zona montañosa de Pocheon, a unos 30 kilómetros (20 millas) de la frontera entre las coreas, señalaron la determinación de Corea del Sur por demostrar su fortaleza militar ante el riesgo de un posible aumento en las tensiones con el norte.
Varios tanques avanzaron por los caminos montañosos disparando rondas de artillería y en el valle se podía escuchar el eco del retumbar de cañones mientras que salía humo de las colinas. Se podían ver cohetes que atravesaban el valle y chocaban contra las laderas, mientras había helicópteros que disparaban otros proyectiles y jets de combate que hacían estruendo al arrojar bombas.
Las maniobras, que duraron unos 40 minutos, fueron la práctica conjunta más larga realizada por las fuerzas armadas en este año y las mayores en aíre y tierra realizadas en invierno, informaron funcionarios y oficiales bajo condición de no ser identificados por las reglas de su departamento.

