El Nacional
El presidente del grupo de Comunicaciones Corripìo, José Luis Corripio Estrada (Pepín), definió al fenecido director del periódico Hoy, Mario Álvarez Dugan, de persona irrepetible en el periodismo y de gran estirpe ética y moral.
Al asistir ayer al sepelio de Álvarez Dugan en el cementerio Cristo Redentor, Pepín Corripio consideró que las únicas limitaciones de éste eran su lealtad, su profesionalidad y conciencia al momento de escribir un artículo o un editorial.
Le definió de gran amigo junto a su hermano Jaime, con quienes afirmó que estudió en los primeros años de su vida como estudiante.
Dijo que el fallecimiento del director del periódico Hoy constituye una falta increíble y una gran pérdida para la sociedad dominicana y en especial para la clase periodística dominicana.
En sus breves comentarios al concluir la sepultura de los restos de Álvarez Dugan, Corripio enfatizó que es un modelo para la sociedad y las personas que están dentro y fuera del ejercicio del periodismo.
El subdirector del matutino Hoy, Nelson Marrero, sollozante durante el acto, expresó que Álvarez Dugan equivalía a tener a un padre y maestro, ya que utilizaba la broma y el chiste para exponer su calidad periodística y profesional.
La presidenta del Colegio Dominicano de Periodistas (CDP), Mercedes Castillo, al expresar las condolencias por la entidad, definió a Álvarez Dugan de ejemplo de profesionalismo y de ser humano noble, y sencillo.
El panegírico lo pronunciaron los hijos de Álvarez Dugan, señores Jaime, Emil y Mario Álvarez Soto, quienes expresaron las gracias a los asistentes por las condolencias y asistencia al velatorio y sepelio de su padre, a quien definieron de hombre, esposo y padre ejemplar.
Jaime Álvarez Soto dijo que la asistencia de familiares y amigos a la despedida de Álvarez Dugan era una expresión amor y amistad hacia su padre y a la familia en este momento de tristeza.
Emil Álvarez Soto manifestó que los principios morales de su padre comenzaron hace 59 años, cuando escogió a su madre, Doña Altagracia Matilde Soto, como compañera y esposa, y a sus hermanos como cuñados.
Sostuvo que sin su amor y apoyo habría sido imposible que su padre viviera tanto tiempo.
Sollozante, Mario Álvarez Soto expresó que su padre pasó su vida atado a los cánones éticos y morales y afirmó que sus lágrimas no eran simplemente porque la muerte de su padre sea un revés, ya que los preparó para ese momento, sino que constituye un alivio para despedirlo. A seguidas pidió un aplauso de los asistentes.

