Roma. EFE. Las organizaciones de Naciones Unidas FAO y FIDA apuestan por el potencial del cultivo de la Jatropha curcas, conocida también como ricino de América, para producir biocombustible y beneficiar a los agricultores pobres.
En un informe publicado hoy, la Organización de la ONU para la Agricultura y la Alimentación (FAO) y el Fondo Internacional para el Desarrollo Agrícola (FIDA) analizan la utilidad de la Jatropha curca, a la que definen como un cultivo prometedor».
Para estas organizaciones la Jatropha curcas crece razonablemente bien en zonas áridas y en suelos degradados de utilidad marginal para la agricultura y se puede convertir en un biodiesel menos contaminante que el de origen fósil a fin de ofrecer a las familias rurales pobres un combustible para producir luz y cocinar».
Además, añade el informe, a diferencia de otros cultivos biocombustibles importantes, como el maíz, el ricino de América no se utiliza como alimento y se puede cultivar en tierras marginales y degradadas, donde no crecen los cultivos alimentarios».
Asimismo, las tortas de semillas obtenidas como producto secundario de este proceso pueden tener valor como fertilizantes y piensos una vez detoxificadas, agregan.
Además, la producción de este cultivo permitiría obtener ingresos en particular a los pequeños agricultores, a los molinos de oleaginosas subcontratados y a los miembros de plantaciones comunitarias o a los trabajadores de las plantaciones privadas que lo producen».
La producción de ricino de América sería especialmente positiva para las mujeres ya que los molinos de motor que funcionan con combustible de este cultivo reducen su tediosa labor, señala el informe.
Sustituir los combustibles tradicionales de biomasa con estufas para cocinar que funcionan con ricino de América también es más saludable, porque permite cocinar en un ambiente sin humo y las mujeres no tienen que gastar tiempo en la recolección de leña, explican los expertos de dichos organismos.
En Número
900,000 Héctareas de esta planta fueron sembradas en 2008 en todo el mundo, 760 mil de ellas en Asia; 120 mil en Africa y sólo 20 mil en América Latina

