Pekín, (EFE).- China superará a Japón como segunda potencia económica mundial antes de que acabe el año y obligará a una mayor interconexión con la primera, Estados Unidos, según pronósticos de los miembros de la principal institución de la banca internacional.
La interdependencia entre China y EEUU va a crecer aún más, explicó Jing Ulrich, directora general de China Equities, J.P. Morgan, en el primer día de la Reunión de Primavera de Miembros del Instituto de Finanzas Internacionales (IIF, en inglés), entidad que representa a los 390 mayores bancos del mundo.
China superará a Japón antes de finales de este año por valor nominal de PIB, vaticinó Ulrich.
En 2008 el PIB de China se situó en 3,9 billones de dólares estadounidenses, mientras que el de Japón alcanzó los 4,8 billones, según datos del Fondo Monetario Internacional (FMI), pero su crecimiento este año será muy inferior al chino.
Este avance del gigante asiático está relacionado con un movimiento pendular de la importancia de los centros financieros occidentales, que, como el de Nueva York, han derivado hacia los asiáticos, en plazas como Shanghai o Hong Kong.
A pesar de esta mayor interdependencia entre Pekín, principal tenedora de los bonos del Tesoro de EEUU, y Washington, donde se ha originado la crisis financiera, la diferencia entre ambas economías es patente, ya que mientras la capacidad de ahorro supone un 40 por ciento del PIB chino, en EEUU no supone más allá del 4,5 por ciento.
En este contexto, la sugerencia de países como China o Rusia de abandonar el dólar como principal divisa de la reserva es una propuesta mayoritariamente académica, explicó la directiva.
Ayer mismo el viceministro de Exteriores chino, He Yafei, corroboró este extremo y señaló que China no piensa deshacerse del dólar, sino que en estos momentos busca su estabilidad para garantizar la seguridad de la economía internacional.
La dependencia mutua de estos dos gigantes, antagónicos políticamente y contrincantes durante la guerra fría, ha crecido hasta el extremo de que es difícil imaginar otros dos países que estén más interconectados, sentenció Ulrich.
La magnitud del impacto procedente de la economía estadounidense en China ha sido muy grave, explicó Donald Hanna, economista jefe de CITI, para ejemplificar esa relación cada vez más estrecha entre la potencia que se jacta de ser un ejemplo de democracia, EEUU, y la del gobierno autoritario del Partido Comunista de China (PCCh).
Hanna explicó cómo ambas potencias, conscientes de esa dependencia mutua, han intentado incrementar en los últimos años el entendimiento mediante mecanismos como el Diálogo Económico Estratégico bilateral.
Pero estos gestos de buena voluntad no han evitado fricciones por la pérdida de puestos de trabajo en EEUU debido a la avalancha de las exportaciones chinas o a la exigencia de Washington de que Pekín revalúe el yuan, argumentos que han quedado congelados con la crisis.
Ahora el riesgo está en una devaluación del billete verde como consecuencia del paquete de estímulo presentado por Washington, lo que hundiría el valor de los intereses de China en esa moneda.
Un creciente nacionalismo en China y el proteccionismo en EEUU pueden dar al traste con una relación que necesita seguir profundizando en el entendimiento, sugirió Hanna.
El problema en EEUU es la diferencia en la distribución de los ingresos, no China, señaló este economista al referirse al a pérdida de puestos de trabajo por las exportaciones baratas chinas, cuya procedencia podría ser también la India o México, recordó.
Son las compañías estadounidenses las que operan en China y emplean a gente allá, un extremo que Hanna recomendó a los congresistas de EEUU que recuerden antes de adoptar políticas proteccionistas.

