SANTIAGO. De nuevo ayer volvieron a dificultarse las actividades públicas y privadas de esta ciudad y el resto del Cibao, como consecuencia del recrudecimiento de las suspensiones eléctricas, atribuidas por Edenorte a la falta de operatividad de las generadoras Itabo I y San Felipe, situación que afecta el suministro de agua potable, por parte de la Corporación del Acueducto y Alcantarillado de Santiago (Coraasan).
Esta mañana, la empresa distribuidora de energía en la zona norte del país informó que la salida de servicio la semana pasada de la generadora Itabo I, que aporta al sistema 128 megas, provoca una merma considerable en la energía eléctrica que sirve a sus clientes.
La falta de operación de Itabo I se suma a una decisión similar adoptada por los propietarios de la generadora San Felipe, ubicada en Puerto Plata y que produce 180 megas, la que está fuera de servicio desde el 13 de este mes y hasta el 9 de mayo próximo, por causas similares.
La salida de operación de ambas generadoras genera una merma considerable de la electricidad que debe aportar a sus clientes Edenorte en las 14 provincias de la región del Cibao.
Como consecuencia de esta situación la empresa distribuidora de electricidad se ve en la necesidad de reprogramar las interrupciones, disminuyendo la cantidad de horas diarias de suministro de energía a los sectores o circuitos que normalmente se ejecutan en base a las pérdidas económicas que sufren por la falta de pago de la luz consumida.
En un comunicado de prensa, Edenorte dijo lamentar la situación que produce la salida temporal de ambas plantas generadoras, al tiempo que garantiza continuará distribuyendo la electricidad que recibe de manera equitativa.
Coraasan informó ayer que la racionalización de agua potable que está implementando la institución se debe a las suspensiones eléctricas que se producen en las áreas donde están ubicadas sus plantas, así como a la sequía que en los últimos meses ha estado afectando el país.
Silvio Durán, director de esa entidad, señaló que los apagones disminuyen la capacidad de producción de agua potable y dificulta el bombeo a zonas deprimidas de la ciudad, como la reforzadora de presión de la carretera Luperón, Gurabo y los pozos de Jacagua, Los Cocos, Los Guineos y Palmar.
Sobre la situación actual del embalse de Bao, Durán declaró que está por debajo del nivel mínimo de operación, lo que pone en alerta a la población para un uso adecuado y consciente del agua que le llega.

