Opinión

CRÓNICA DEL PRESENTE

CRÓNICA DEL PRESENTE

La Restauración de la República realizada en un violento proceso de guerra popular, entre agosto de 1863 y julio de 1865 es, sin dudas de ninguna especie, la Gran Epopeya del pueblo dominicano, actor solitario de su historia. En el escenario americano solamente tiene como igual la Epopeya del pueblo mejicano, que bajo el liderato de Benito Juárez, derrocó el imperio de Maximiliano de Austria, que la ambición y el espíritu imprudente de Napoleón III quiso imponerle a la patria azteca, con un absurdo e ignorante desconocimiento histórico de los pueblos americanos. Así ocurrió, con matices diferentes, en el hábitat de los dominicanos, convertido en República y en Estado Independiente, concebida por el visionario, republicano, anticolonialista y democrático, Juan Pablo Duarte.

Fue también una decisión absurda, huérfana de toda lógica, la que Pedro Santana tomó en su traición inolvidable e imperdonable, cuando apoyado por una minoría, ridículamente débil, nos puso en manos de la Monarquía española, que se encontraba en la última etapa de su proceso de decadencia, convirtiendo la Patria de Febrero de 1844 en una provincia de ultramar, del reinado de Isabel II. Otro inductor que arrastró a Pedro Santana al imperdonable terreno de la traición fue el Gobernador y Capitán General de Cuba, Francisco Serrano Domínguez, quien a los treinta y tres años desempeñaba esas funciones de tanta importancia en la provincia más importante de la Monarquía española y que mayor caudal de riqueza aportaba a la metrópolis de la Península Ibérica.

Francisco del Rosario Sánchez, con su Manifiesto del 20 de enero de 1861, dos meses antes de consumarse La Anexión, señaló el camino y el 2 de mayo de ese año, ocupado ya el territorio nacional por tropas españolas, José Contreras inició el camino de la Insurrección y pagó junto a sus compañeros con su vida, ese desafío de dignidad y honor al gobierno colonial español, que comenzaba a consolidarse en territorio dominicano. Inmediatamente después, el 1ro. de junio, inició Francisco del Rosario Sánchez la invasión de la regeneración de nuestro territorio. Traicionado y emboscado, herido en combate, el ilustre prócer de la República, fue hecho prisionero y juzgado por órdenes de Pedro Santana. Condenado a muerte murió fusilado el 4 de julio de 1861 y su ejemplo lleno de valor, de dignidad  y sacrificio, hermoso, sirvió a partir de entonces como bandera de lucha por La Restauración de la República.

El 16 de agosto de 1863, en Capotillo, se inició de nuevo la guerra frontal por La Restauración: Santiago Rodríguez, sirvió como iniciador y guía del Movimiento Patriótico y después de él, Pepillo Salcedo, Gaspar Polanco, Pedro Pimentel, Benito Monción, Gregorio Luperón, José María Cabral, Matías Ramón Mella, Ulises Francisco Espaillat, Benigno Filomeno de Rojas, Francisco Gregorio Billini y muchos más, encabezaron en el terreno político y militar ese dramático e increíble episodio que sirvió de ejemplo al pueblo cubano para que rompiera definitivamente, a partir del 1895, con la Guerra Necesaria el dominio colonial de España en America. ¡Gloria hoy a La Restauración de la República en su 145 glorioso aniversario!

El Nacional

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