Al pan, pan. Voté, como buen dominicano, pero el PLD y la Junta dañaron el proceso. Uno intentó robarse las elecciones como sabe hacer, y la otra, por lenidad y complicidad con aquellos, lo que no es nada nuevo. El PLD, carente del apoyo popular, busca seguir en el poder a cómo dé lugar.
El hecho no tiene precedentes en un país donde hasta las juntas de vecinos respetan sus elecciones, como me comentaba Juan Rodríguez, un gran amigo con quien recorría la ciudad observando el ambiente electoral, en el momento en que se produjo el infausto anuncio.
Capotillo, uno de los barrios caminados, se mantenía tranquilo, ejerciendo el sufragio.
La cuestión es ahora proceder a nuevas elecciones municipales y discutir si estos mismos jueces de la Junta Central Electoral están en condiciones de administrar los dos comicios en agenda, de aquí a mayo próximo.
Carecen, evidentemente, de credibilidad y capacidad para las tareas por delante. Si fracasaron esta vez, a pesar de los cuantiosos recursos recibidos, nada garantiza que puedan hacerlo bien. Ser permisivos con el Gobiern -por no decir cómplices-, los hizo muy vulnerables.
El tiempo en que se realicen los nuevos comicios municipales, contemplados en la ley puede ser objeto de interpretación. Lo que sí está fuera de discusión en este momento es que el voto automático no sirve ni garantiza la voluntad popular.
En marzo o cuando sea, las elecciones municipales deben realizarse con una Junta confiable, y ésta que tenemos no lo es.
Movilizó a toda la población y se gastó millones de pesos para terminar en este tollo sumiendo al país en una crisis política con graves consecuencias.

