Mañana domingo, 5 de junio, es el Día Mundial del Ambiente. El ambiente es cultura, que nadie lo dude.
Hoy acogemos, por su importancia, parte de la declaración que nos hace llegar la Comisión Ambiental de la Universidad Autónoma de Santo Domingo, sobre la conmemoración, por considerarla crucial por la verticalidad con que denuncia los factores que desestabilizan el ambiente y la salud:
El Día Mundial del Medio Ambiente encuentra a la República Dominicana bajo la amenaza de la expansión descontrolada del Cólera producto de los problemas que atañen al control de calidad de las aguas de escorrentía, las aguas servidas, del deterioro en las redes de distribución del agua potable, así como de las dificultades de la población para su obtención y el desconocimiento sobre su manejo.
Encuentra la mega minería en franca expansión, sin las garantías ambientales suficientes y con contratos que niegan toda la posibilidad de recibir beneficios adecuados; de establecer los monitoreos pertinentes y, sobre todo, sin la asunción clara de compromisos fiscales, sociales, operativos y ambientales por parte de las empresas beneficiarias.
Encuentra al país con la vulnerabilidad incrementada a fenómenos naturales y/o a accidentes de gran magnitud debido a la falta de inversión en la recuperación y estabilización de cuencas; en el mantenimiento de presas, canales de riego y otras infraestructuras; con la expansión del desorden generalizado en la ocupación espacial y el uso del territorio, agravada por la inexistencia de una Ley de Ordenamiento territorial.
Encuentra al país con una tendencia a la híper-urbanización de algunos centros urbanos, que como en el caso de la ciudad de Santo Domingo concentra de manera desproporcionada, asimétrica y carente de visión estratégica las inversiones del Estado, mientras se desatiende al resto del territorio.
Encuentra al país con un esfuerzo por la protección de zonas frágiles concomitante con la concesión de autorizaciones para la destrucción de ecosistemas costeros, ámbitos de montaña, nacimientos y cursos de ríos, la contaminación de suelos, aire y aguas al margen de lo establecido en la Constitución y las leyes.
Encuentra al país sin la definición de una Estrategia Nacional Ambiental y sin la existencia de políticas, planes y programas capaces de revertir las tendencias internas a la degradación ambiental y de prevenir las amenazas reconocidas por la Comunidad Científica internacional relacionadas con los cambios del clima, el agotamiento de recursos como el petróleo, la escasez de agua potable y la dificultad creciente en el aprovechamiento de materias primas.
Encuentra al país sin haber definido un compromiso claro con la educación y particularmente con la educación ambiental que permita la construcción de una ciudadanía responsable.

