Opinión

Curar homosexualidad

Curar homosexualidad

Ernesto Guerrero

Cuando un niño o joven muestra un comportamiento atribuido al sexo opuesto, algunos padres se inquietan. Si el muchacho (a) no se endereza con los consejos y/o castigos en el hogar, entonces surgen opciones como: engancharlo a la guardia; llevarlos ante un profesional de la salud (psiquiatra, psicólogo); o ante un pastor para que apliquen la llamada «terapia reparadora de la homosexualidad».

Los participantes la describen como una verdadera tortura; recostarse en un sillón soportando innumerables sesiones emocionalmente dolorosas; mientras que otros menos afortunados, recibieron electro-shocks y castigos corporales, como el de colocarles hielo, calor o electricidad, mientras veían películas de homosexuales abrazándose y teniendo sexo, para que estas imágenes fueran asociadas al dolor que estaban sintiendo.

Durante el periodo de terapias, se escuchan testimonios de personas que aseguran han cambiado. Es el caso de reconocidos homosexuales de la televisión, que dicen abandonaron esas prácticas abominables para abrazar a Cristo. Pero en realidad, no hay ningún estudio científico que pruebe la efectividad de este tratamiento.

Para las personas adultas que movidas por su fe religiosa acuden por voluntad propia a las consultas para cambiar su orientación sexual, ya desde hace años la Asociación Americana de Psicología recomienda ser «honestos» con ellos respecto a su eficacia, considerando que el objetivo en estos casos debe ser favorecer, sin imposiciones, la aceptación de la propia realidad.

Sugerir el acercamiento a confesiones religiosas que sí aceptan la realidad LGTB, e insistir en determinados aspectos de la fe religiosa, como la esperanza y el perdón, frente a la condena de la homosexualidad, o en los casos más recalcitrantes, valorar la adopción del celibato como estilo de vida sin pretender cambiar la orientación.

En 2016, la Asociación Mundial de Psiquiatría se pronunció contra las «terapias» reparadoras, intervenciones que no solo se han mostrado ineficaces para cambiar la orientación sexual de una persona, sino que resultan muy peligrosas (los riesgos incluyen depresión, ansiedad y comportamiento autodestructivo).

Recientemente, California busca aprobar una ley que incluye la promesa de modificar la orientación sexual de una persona en la lista de servicios fraudulentos a los consumidores. La base de la propuesta es simple: si de acuerdo a la evidencia científica esta modificación no es posible, prometerlo supone un fraude.

El Nacional

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