Danilo, Leonel y PLD



Eduardo Álvarez

En el PLD va a pasar lo que tiene que pasar. Sellada la división, cada grupo se queda con un pedazo del pastel. Desde luego, el que parte y reparte se lleva la mejor parte. De eso se trata terminada la fiesta.

Con su presidente amonestado por un subalterno el PLD se coloca en una situación de crisis sin retorno. Reduce el espacio a uno de los protagonistas. Donde está Leonel no hay lugar para Danilo, y viceversa. Visto que la fe seduce más que la esperanza, Pared Pérez dejó el rol de réferi.

Doce años de gloria tirados al zafacón en un par de líneas destempladas. Falta que le hace ahora al Leonel abatido el sostén ético y moral que desdeñó para abrazarse a las trampas, mafias y mañas que el poder propicia. Como César, recibe la última estocada de un favorecido. Hay quienes dicen que el juego de enfriamiento entre el ex presidente y el secretario general del PLD comenzó con un desplante.

Luis Abinader se reafirma como principal opción victoriosa

Políticamente diezmado, sin coartadas de inocencia, Leonel no puede hablar ahora de Odebrecht y otros casos que lo salpican. Tampoco de fraude electoral. Danilo llega por uno que patrocinó. Menos de Constitución. La modificó en el 10 para volver, y apoyó la del 15 para reelegir a su actual rival.
Sin nada nuevo que ofrecer, el Presidente Medina gobierna en medio de escándalos de corrupción que se entrecruzan, cuyas pruebas irrefutables lo colocan entre la espada y la pared. El continuismo se le presenta, en tales circunstancias, como tabla salvadora. Con un electorado al asecho que muestra un rechazo de un 80% al cuadro que ofrecen los gobiernos morados. La misma marca y estilo con igual respuesta.
En lo que todo esto acontece en la casa levantada por Bosch, el PRM se fortalece como primer eje opositor, donde el proceso electoral en curso transcurre con normalidad. Luis Abinader se reafirma como la principal opción victoriosa en los comicios del 2020.