Diariamente, a través de los medios, nos enteramos de las sugerencias, provechosas o perjudiciales, dichas por los voceros de diversas instituciones de nuestro país al presidente electo, licenciado Danilo Medina.
Algunas son expresadas con cierta sutileza, como si la intención oculta fuese la de comenzar a fastidiar; otras se enmarcan dentro de la realidad circundante, son más moderadas e intentan ciertamente buscar soluciones.
Sin embargo, resulta positivo recordar que Danilo Medina no es un improvisado en asuntos de Estado. Es un político inteligente y un hombre ético preparado para lidiar en cualquier terreno.
Él sabrá tomar las mejores decisiones para que nuestra nación continúe marchando por las sendas del progreso, la estabilidad, el crecimiento y el desarrollo democrático.
Recordemos que, al presentar su programa, hizo un compromiso con su pueblo. Expresó que pondría a las grandes mayorías populares de la República Dominicana en el centro de todas las políticas especialmente, de las políticas económicas y sociales, porque creo firmemente que la economía debe existir para las personas y no las personas para la economía. Y continuó diciendo: Estoy convencido de que incorporar a los más débiles y a los más necesitados a la economía y a las políticas públicas, no es sólo algo moralmente correcto. Es, también, políticamente indispensable y económicamente acertado.
Que nadie dude de la buena voluntad y de las acciones transversales que pondrá en marcha Danilo a favor de la inmensa mayoría de los dominicanos y las dominicanas.
Quienes hemos sido sus compañeros de partido por más de tres décadas, sabemos que él enfrentará con firmeza la pobreza, la corrupción y el narcotráfico. Que la educación, la salud, la problemática social, la cultura y el deporte serán áreas de primera fila en su Gobierno.
Que la estabilidad macroeconómica, el buen clima de inversión, el medio ambiente, la seguridad social y el turismo como locomotora del desarrollo serán áreas vitales.
De modo que nada de preocupación ni cosa parecida. Nuestro país tendrá a partir del 16 de agosto un nuevo gobernante con capacidad para convertirse en un diestro estadista.

