POR RAFAEL SANTOS
Para el hoy general retirado, Dante Rafael Canela Escaño, la guerra de abril de 1965, no fue solo un acontecimiento en donde las tropas invasoras se enfrentaron unidos a un sector militar en contra de una población, sino la cita a la que acudieron muchos para encontrarse del lado constitucionalista en el campo del honor, el cual buscaba a toda costa reestablecer el clima democrático, roto el 25 de septiembre de 1963.
Comandante Dante Rafael Canela Escaño, dijo que la gesta del 24 de abril de 1965, le permitió encontrarse con los mejores hombres en el campo del honor.
Con el acento propio de un hombre que busca la rectitud y la formación académica iniciada en el 1957 en la academia Batalla de Las Carreras, Pín Canela, como se le conoce en su Salcedo natal, asegura que no le temblaría el pulso para coger de nuevo su fusil, tabletearlo, y volver a defender el país de otra intentona que pudiera poner en peligro el clima democrático que vive la República Dominicana.
Este luchador constitucionalista supo con fusil en mano defender con gallardía los días 15 y 16 de junio del 1965, así como en la histórica batalla del Matún, la nacionalidad dominicana, la cual se encontraba en peligro.
Para el coronel Francisco Alberto Caamaño Deñó, el comandante Dante Canela se había constituido en uno de los hombre de más confianza, a quien desde hacía mucho el primero venía observando, sobre todo, por esa línea a favor de los mejores intereses del pueblo y de las causas más nobles. El 1963 y el golpe contra Bosch: Antecedentes
A juicio de Dante Canela, la guerra de abril tuvo su génesis justo aquel 25 de septiembre cuando militares con ideas contrarias al restablecimiento democrático, decidieron darle un golpe de estado al recién instaurado presidente Juan Bosch.
Según Canela, la poca socialización y la lejanía que mantenía Juan Bosch con ciertos sectores militares de la época, fueron factores que de manera directa incidieron para que dentro de los estamentos de las Fuerzas Armadas se le viera con resentimiento, además, la táctica aplicada de borrón y cuenta nueva resultó ser otro de los detonantes a favor de los que buscaban el desplazamiento del poder del otrora dirigente del Partido Revolucionario Dominicano (PRD).
Ese funesto golpe, esos militares lo dieron con ayuda foránea, porque no había bragueta, como decía el contralmirante Lajaras, para dar un golpe de estado, pero con el apoyo que le dieron esas fuerzas foráneas, ellos se sintieron envalentonados y lo llevaron a cabo; recuerdo que ese día se llegó a un acuerdo entre los militares que estábamos con la legalidad, entre ellos el coronel Rafael Tomás Fernández Domínguez quien propuso, que tomáramos el Palacio Nacional, que metiéramos presos a todos los golpistas y arregláramos esto de una vez y por todas, pero don Juan con su pacifismo nos dijo que no quería derramamiento de sangre, señaló.
La amistad entre Caamaño y Dante Canela se remontan a los años últimos de la década del 50, pero fue justo en el mes de diciembre del 1964 cuando es que Francis le habla algo acerca de un movimiento que buscaría la reposición del profesor Juan Bosch en el poder y no sobre las bases de una junta militar como propusieron los representantes del gobierno de los Estados Unidos.
Recuerda que los líos del 24 de abril de 1965, lo agarraron al entonces teniente coronel Dante Rafael Canela Escaño, como supervisor de la policía en la región sur con asiento en Baní, mientras Caamaño era el segundo al mando según Canela, después de Hernando Ramírez quien se enfermó del hígado; fue entonces cuando el presidente Rafael Molina Ureña, llama al coronel Caamaño y lo pone al frente de los militares constitucionalistas.
Después de la llamada Operación Limpieza que operó Imbert Barrera, Wessin, Benoit y ese grupo que se unieron a los americanos, Caamaño me llamó y me dijo: Ya tu ha sido descubierto, ven inmediatamente, entonces vine, recuerdo que él me estaba esperaba en la avenida Pasteur, explicó.
Según narra el comandante Canela Escaño, los más sangrientos combates, después de los del Puente Duarte, se libran los días sábado 15 y domingo 16 de junio, en donde asegura, tuvo una destacada participación, tanto así que esto provocó que quien días antes fuera el jefe policial de la región sur, fuera ampliamente felicitado por sus demás compañeros.
Ellos esperaban que Caamaño y nosotros atacaríamos el 14 de junio, como era una fecha histórica, y además como en la mente de los de Wessin había la creencia que nosotros éramos comunistas y tomaron las previsiones de lugar, solo que los combates no se dieron ese día, ya que el coronel Caamaño llamó al pueblo al parque Independencia para una vez allí pronunciar un histórico discurso que llamó mucho la atención de quienes lo escucharon, pues en esa pieza oratoria más que de otra cosa se habló mucho del valor de la libertad y felicitó al pueblo y rindió tributo a quienes años antes se habían inmolado en contra de Trujillo, indicó.
Según narra, los diferentes combates ya habían arrojado un balance de más de 3700 personas muertas y un número indeterminados de heridos, en su mayoría civiles que nada tenían que ver con lo que en toda la ciudad acontecía.
sábado 15 y domingo 16 de junio
Desde el día 14 de junio, Dante Canela no se separó de su líder por órdenes de él mismo y junto a otro importante grupo de militares y civiles, lo acompañó a cada uno de los lugares en donde su jefe militar estaba.
Por ordenes del mismo coronel Caamaño fue Canela Escaño quien luego de cada combate supervisaba los lugares y las tropas para que todo estuviera en orden; además no se quedó en un lugar fijo, pues otras de las tareas importantes desarrollada, era vigilar las tropas invasoras y ver cuales eran los puntos que tomaban, para luego, una vez informado el jefe militar constitucionalista, montar las estrategias de lugar para cada caso.
Era obvio que como fuerza constitucionalistas, los hombres de Caamaño no contaban con equipos militares como los de San Isidro que si tenían armas en demasía, claro está, con el apoyo de los americanos, quienes desde que pisaron suelo dominicano, dispusieron todo cuanto tenían para acabar con los hombres y mujeres que a toda costa defendían hasta con sus uñas el último pedacito de tierra en esta parte de la isla quisqueyana.
Según Canela Escaño, la gran mayoría de los combates del domingo 16 de junio, los cuales a su juicio fueron los más fieros, se escenificaron en los lugares muy próximo al cementerio de la Máximo Gómez, en donde muchos de los combatientes se establecieron en diversos edificios de altos niveles que de acuerdo a su versión se constituyeron en poderosos aliados de cemento que protegieron la vida de muchos de los que defendieron el suelo patrio.

