Articulistas

De salud y otras cosas

De salud y otras cosas

César Mella

No le hagan caso: es un loco…

A propósito de la visita de nuestro presidente Luis Abinader a los Estados Unidos en donde cumplió una
amplia agenda de trabajo que incluyó una comparecencia ante la Organización de las Naciones Unidas (ONU).

En ese marco, fue apresado en las vecindades del hotel en donde se hospedaba nuestro presidente, Enrique Figueroa.

En ese país, en donde comprar y obtener un arma de fuego o adquirir una porción de cocaína, es muy fácil.

En esa meca de la democracia fue donde asesinaron a John Lennon, a John F. Kennedy, a su hermano Robert, a Abrahán Lincoln, a Malcolm X y a Martin Luther King.

Figueroa es un ciudadano dominicano residente en E.U. que amenazó de muerte a Luis Abinader entre otras cosas, por supuesto maltrato al señor Luis Ortega ex funcionario del MINERD.
Había sido acusado recientemente de agresión por su propia hermana.

Una fotografía suya subida a las redes portando una potente arma de guerra, ha sido motivo de preocupación.

Los pacientes psiquiátricos en general son mansos y el autismo los hace aislarse y hasta convertirse en hombres de la calle, pero cuando son burlados u hostilizados suelen responder violentamente.

El día 11 de septiembre trató de viajar a República Dominicana, pero tenía el pasaporte vencido.
Llama la atención el tono agresivo de su proclama y la piel de la cara manchada de lo que parece ser un vitíligo Alba, que es una despigmentación de la piel que a veces está asociada a disturbios emocionales.

No tengo dudas que el señor Figueroa es portador de un delirio persecutorio posiblemente asociado a una esquizofrenia. En estos casos la persecución se invierte, es decir: “Me quieren joder yo primero los jodo a ellos”.

La idea de un magnicidio se asocia a una sobrevaloración del yo megalomaníaco o de grandeza, que hacen a estos pacientes creer que tienen poderes especiales (ideas místicas y reivindicativas).

Después del derribo de las Torres Gemelas (9/11) me tocó acompañar al entonces presidente don Hipólito Mejia a New York, a la sazón yo era asesor médico del Poder Ejecutivo y pude vivir en carne propia lo que fue el aparataje de seguridad que se montó en torno a nuestra reducida delegación.

El mensaje de esta entrega es que jamás se debe subestimar a los enfermos mentales crónicos pues la mayoría tienen una sobresaliente inteligencia y una gran capacidad de planeamiento.

A veces son pueriles y se comportan como niños. Al momento de ser detenido el señor Figueroa portaba un cuchillo de mesa…

Desconozco el aparato de seguridad del presidente de la República, pero no es ocioso perfeccionarlo y crear vínculos de confianza y profesionalidad pues las conspiraciones, históricamente surgen del entorno más cercano.

Aunque no es válida la comparación los hechos que enlutaron a Haití con el asesinato de su presidente y el tiranicidio ocurrido aquí en 1961 el séquito o entorno de ambos mandatarios jugó un rol decisivo.

Por: César Mella
[email protected]

El Nacional

El Nacional

La Voz de Todos