Apropiarse de cosas ajenas es algo que frecuentemente ocurre entre los niños pequeños.
Casi todos lo han hecho alguna vez.
Es motivo de alarma para los padres cuando el chico llega a la casa con algo que no es suyo.
Seguida hacemos la presunción que ya grande puede ser un delincuente y terminar en la cárcel.
Hay que corregir eso y cuento antes…
“Pepito, de inmediato vaya donde la vecina , devuelva eso y pida perdón”… exclamó en tono enérgico y con una chancleta en mano la madre agobiada por una pobreza digna. Doña Juana con cinco muchachos a rastros y una bien ganada fama de madre soltera y mujer seria.
Alrededor de los 5 a 7 años los niños van introyectando el concepto de propiedad; de saber cuidar lo que es ajeno; de crear conciencia de lo negativo y malo que es disponer de lo ajeno sin autorización y de comprender que el castigo por el robo además de vergonzante es un descrédito.
¿Qué puede impulsar a un niño a robar?
Por la simple idea de obtener un objeto que los padres no le pueden comprar.
Inducido por un mayor que le quiere utilizar como mula.
¿Cuántas veces no introducen a un menor por una ventana para robar —guiado por un mayor–, en una casa de la vecindad?
A veces, lo hacen por imitación. Es el caso del padre que trae “cosas de su trabajo” y el niño incorpora el hábito de tomar cosas ajenas.
Para acumular, como si fuera un coleccionista postales, láminas de completar álbumes, artículos deportivos etc.
Una condición ya mayor, la constituye la cleptomanía que es un trastorno por impulso en donde se roba sin necesidad y sin que el acto derive en beneficio personal.
Cuando descubras por vez primera un robo escenificado por tu hijo la reacción no debe ser desmedida.
Convócalo a una conversación serena y dile de lo triste que te sientes.
Explícale que a nadie le gusta que le priven de sus pertenencias.
Analízale que las cosas se piden prestadas en todo caso.
Cuídate de que la ira, la desesperación y la ansiedad te nublen la cabeza con una correa en la mano.
Medita con él sobre cómo se ha sentido el niño víctima del robo , si es el caso.
Hazle saber que si lo vuelve a repetir el castigo será mayor.
Orientale sobre la importancia de lo mucho que le quieres y la vergüenza que ha sentido toda la familia por el hecho, incluido sus abuelos, que generalmente son una referencia ética en las familias tradicionales.
No deje que transcurran varios días entre el hecho y la amonestación.
En caso de que a pesar de todos estos esfuerzos en niño reincide en la conducta debe ser auxiliado de un psicólogo.
Cuando a mi consulta llegan padres con un adolescente en cuyo hogar desaparecen prendas y dinero atribuibles al hijo, lo primero que sospecho son dos cosas:
O está comprando drogas para consumo,
O pertenece a un grupo de alto consumo económico que no está a su nivel de ingreso.
Nunca más oportunas estas reflexiones en que la patria esta sacudida por el robo de cuello blanco..

