Opinión

DE SALUD Y OTRAS COSAS: ¿Es usted un pesimista?

DE SALUD Y OTRAS COSAS: ¿Es usted un pesimista?

Es muy común la frase que clasifica a los seres humanos según respondan a esta pregunta: “¿Cómo ves el vaso, medio lleno o medio vacío?”.

A la hora de juzgar una situación por venir, algunos las ven favorable y otros, por el contrario, la prejuzgan como desfavorable.

Leyendo la “Guía de Inteligencia Emocional”, de la profesora Española Lucrecia Pérsico, extraigo las características de un pesimista:
• Es crítico.
• Percibe constantemente errores o peligros en su entorno.
• No hace halagos ni menciona las cosas positivas.
• Habla de lo que no le gusta.
• Es desconfiado.
• No encuentra cosas agradables en su entorno.
• No está feliz consigo mismo.
• Se siente desdichado con la vida que le ha tocado.
• Ve los aspectos negativos de una buena situación y los magnifica.
• Tiene mucha dificultad para encontrar oportunidades ventajosas.
• Piensa que los problemas son irremediables.
• Achaca los problemas a su mala suerte o al destino.

No es lo mismo ser precavido que pesimista.

Tampoco ser dubitativo y razonador a la hora de tomar una decisión trascendente que ser pesimista.

Hay diferencias, también con el inseguro que suele paralizarse a la hora de decidir y a veces, deja que otro tome partido por él.

Cuando al pesimista le toca enjuiciar la actitud de un compañero de trabajo, valorado como un emprendedor que decidió independizarse para poner su propio negocio, suele exclamar “Se va a joder por gallo loco”.

El pesimista tiene profundas fallas para ser feliz. Es posible que en su crianza no fuera gratificado por sus buenas acciones y que por el contrario creció de frustraciones en frustraciones en el marco de una educación autoritaria en donde el fracaso fue la clave de sus antecesores.

Se sospecha que en la infancia a pesar de traer tareas con notas de 90 puntos, el padre austero le dijo: “A ver si la próxima vez te esfuerzas un poco más”, o la madre en vez de agasajarlo se mostró indiferente afirmando : “Lo suyo es estudiar a usted se le da de todo en esta casa”.

No estoy hablando de la “desesperanza aprendida” que es una condición social que ha servido como hipótesis a algunos cientistas sociales para explicar el llamado pesimismo de buena parte de los humanos, en especial los grupos subalternos y de algunos escritores del siglo pasado respecto al talante afectivo y cognitivo del dominicano, eso será objeto de otra comunicación.

Dicen que el pesimismo se contagia. Algunos terapeutas aconsejan a una persona que está saliendo de un estado depresivo: “Elija amistades que le sumen; no que le resten, huya de los pesimistas”.

El pesimista necesita una persona que lo complemente. Si es en la vida de pareja su suegra opina: ”Ese hombrecito sin mi hija no llegaría a parte, pues es un meme que a la hora de decidir le tiemblan las rodillas”.

Si este es su caso, busque las raíces psicosociales de esta condición.

Compleméntese con emprendedores.

Haga pequeños ejercicios de toma de decisiones, preparado, por si falla, con un plan b, pero atrévase. Suerte.

El Nacional

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