Por César Mella cesarm2@codetel.net.do —
La vida moderna y sus tensiones
Nacemos llorando…
Sobrevivir en salud es un reto permanente
Los peligros y el miedo a la muerte.
La crianza rígida genera inseguridad.
La competitividad académica y laboral es constante.
La búsqueda del amor, la riqueza y la felicidad.
Sobreviven los más aptos…
Calidad de vida y estrés.
Las competencias y las luchas de poder en la sociedad.
El apego al patrimonio privado y el miedo de perderlo.
La incertidumbre que crea perder lo nuestro, como los hijos, el amor, la fama, la salud, los seres queridos etc.
La necesidad de trascender, ser recordado y apreciado.
El mantener el poder a todos los niveles y su mantenimiento.
La envidia, los celos, la avaricia, la maldad y otras pasiones negativas generadoras de estrés conviven con nosotros.
Los valores, sus vivencias y su aplicación.
Las religiones que infunden temores.
La búsqueda de la felicidad por la evasión (drogas). Etc.
Estas reflexiones vienen a cuenta por lo angustioso que resulta para un paciente con covid-19 inmerso en una unidad de cuidados intensivos que a diario confirma que su vecino de cubículo ha muerto; que no tiene acceso a su familia y que el personal sanitario no alcanza a dedicarle tiempo y serenidad para explicarle su pronóstico.
Lo que se llama consentimiento informado y autonomía del paciente es violado de forma involuntaria.
¿Acepta usted que lo entuben? ¿podemos practicarle una traqueostomía?
¿ Usted aprueba la sudoración profunda?
Un ser humano que está privado de su libertad y amarrado a varios tubos fantasea con la muerte.
A un año de inicio de la pandemia hemos avanzado.
Ya tenemos las vacunas de diferentes países productores.
Unos “tiran la toalla” otros pelean contra la muerte y sacan una esperanza y fe que sorprende a los médicos.
Pero… ¿y el riesgo y el sufrimiento que padece el personal de primera línea, entre ellos, médicos y enfermeras, quién los asume?
El Colegio Médico Dominicano (CMD) y el ayuntamiento del Distrito Nacional, convocaron a un homenaje al personal sanitario que ha muerto en la lucha contra el coronavirus, que ya pasan de 100.
¿Qué ocurre con los sobrevivientes?, ¿ son seres humanos diferentes?, ¿si no eran creyentes, ahora lo son?
Por mucho tiempo tenemos que usar el cubrebocas, guardar las medidas de higiene y observar el distanciamiento físico en medio de las colectividades.
Si llegamos a un 100% de vacunados el virus sigue buscando a quien atacar.
No dude de la procedencia de la vacuna que le ha tocado inocularse: de China, Rusia, o la de Estados Unidos póngasela con fe y esperanza e invite a todos sus familiares a acudir a los centros de vacunación.
No podemos exigirle más al Gobierno, la vacunación es gratis y democrática y sobre todo libre de riesgos o efectos secundarios.
El que tenga fobia a las inyecciones que se vea con un psiquiatra, pero haga como yo: “A VACUNARSE YA”.

