Debilidad organizativa retrasó los proyectos independentistas



El 27 de febrero se cumplen 175 años de la proclamación de la Independencia Nacional y nunca el país había estado sometido a los embates de nacionales y extranjeros que pretenden minar su condición de independiente para someterlo a intereses ilegítimos.

El largo y tortuoso proceso que condujo a la proclamación de la Independencia Nacional se inició siglos atrás.

Se constituyó el colectivo nacional en medio de vicisitudes naturales, políticos y militares, ni los ciclones, maremotos y temblores, así como invasiones de imperios coloniales, impidieron la articulación de voluntades para reconstruir los espacios geográficos en que se desarrolló la unidad de los elementos africanos y criollos que dieron lugar al colectivo nacional diferenciado de sus orígenes africanos y europeos.

Tampoco el desacierto político-estratégico de Felipe III en 1603 al ordenar el desalojo de los pueblos por donde se efectuaba el contrabando de bienes con naciones rivales de España, como expresión de estrategias de supervivencia del pueblo frente al desastre político y administrativo expresada en desabasto de productos esenciales para la supervivencia, y otras medidas restrictivas de la burocracia metropolitana, impidió la marcha del pueblo por su supervivencia, ni los constantes ataques irregulares de los corsarios al servicio de los imperios coloniales británico y francés, así como tampoco los ataques formales de sus armadas fueron óbice para que se diseñaran políticas de autodefensa y ataques que llevaron a esos imperios a sucesivas derrotas y a los criollos a resonantes victorias militares.

El bajo nivel de desarrollo de las fuerzas productivas no impidió que se efectuara la integración político-antropológica que creó al dominicano como grupo nacional, con características idiosincráticas únicas.
Luego advino el proceso de autorreconocimiento como pueblo-nación, donde un grupo minoritario, integrado por sectores medios, tomó conciencia de la identidad nacional, y comenzó a expresarlo políticamente desde que el modelo colonial de dominación hispánico entró en crisis, luchando por la autonomía y luego por la creación de un Estado soberano.

Desde la campaña nacional anti francesa, hasta la proclamación del doctor José Núñez de Cáceres en 1821 del Estado independiente, la mayoría de los eventos político-sociales expresaban incapacidad del modelo de dominación para reproducirse y dar respuesta a las demandas históricas del sentir nacional.

Faltó organización

La generalidad de los movimientos de la época acusaba carencias organizativas, lo que explica los fracasos de esos proyectos, pues bastaba con apresar a los cabecillas y los mismos quedaban desbandados.
Empero, el pueblo-nación se hizo consciente de que no era inglés, francés ni español, se auto reconoció como dominicano.

Advino la ocupación del territorio y el subsecuente usufructo de los recursos naturales por parte de la clase dirigente haitiana en febrero de 1822, que se venía fraguando desde 1818, cuando Boyer ascendió al poder en el Sur, y, se acrecentó en 1820 después que reunificó Haití, que había permanecido dividida desde el asesinado de Dessalines en 1806.

La invasión haitiana de 1822 significó el sojuzgamiento de la nación dominicana convirtiendo al pueblo dominicano en minoría oprimida.

Boyer tomó medidas administrativas, jurídicas y políticas que dinamizaron la economía y dio libertad a los esclavos que aún quedaban, impregnando una dinámica mercantil a la sociedad.
El proyecto central de Boyer y sus colaboradores era haitianizar al pueblo dominicano calificados como haitianos del Este.

Coherentes con su programa, implantaron el francés como lengua obligatoria, aplicaron impuestos leoninos y pretendían que los dominicanos pagaran parte de la deuda de 150 millones francos que contrajeron con Francia para que se le reconociera como país independiente y así poder comercializar entre ellas.

Llegada Duarte

Desde 1832, tras el regreso de Duarte de Europa, se inicia el proceso formativo de una entidad política desde una escuela de cuadros que reunió a más de 25 jóvenes. Más tarde Duarte la depura y con los seleccionados fundó La Trinitaria en 1838, tras una ardua labor educativa, propagandística, de agitación y penetración concientizadora en el seno del pueblo, con todo eso se crearon las condiciones subjetivas para la lucha independentistas cuyo propósito están contenidas en el juramento fundacional de la vanguardia política.

Las condiciones objetivas estaban dadas por la opresión nacional bajo el Estado haitiano, ya en crisis, por las razones lingüísticas y culturales que definen cada pueblo y que imposibilitaban una fusión como pretendía la élite gobernante haitiana. Además estaban los factores económicos expresados en la parálisis del comercio con Estados Unidos desde 1836, y sobre todo, por el agotamiento del modelo boyerista de dominación.

La articulación de esos factores creó la condición histórica para el deslinde de los campos entre los que pretendían la fusión forzada y los que aspiraban a constituirse en colectividad independiente.

Fracasos

La generalidad de los movimientos de la época tenían eran débiles desde el punto de vista organizativo, esto explica los fracasos, pues bastaba con apresar a los cabecillas y la estructura quedaba en desbandada. Por lo que la conciencia de la población de que no era de otra nacionalidad.