Despenalizar drogas Derecho a elegir morir

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Idéntico a las olas del mar, que inexorablemente vienen y van, o conforme el universo psíquico de los individuos bipolares, ahora retorna nueva vez al escenario vernáculo el asunto de continuar la prohibición de usar drogas, marihuana y opiáceos, o permitirlo.

Proseguir con la prohibición es negar a la persona el derecho inalienable que le asiste de escoger el modo de vivir y morir, y en cambio, lo contrario, es validar el precepto de que cada persona es dueño de su vida y manera de implementarla, sin dañar al prójimo ni orillar el universo de las leyes que establecen la vida en sociedad.

En nuestro escenario disímil y porfiado, voces autorizadas propician despenalizar el libre acceso y uso de sustancias prohibidas, considerando lo útil de por ejemplo el uso del cannabis o marihuana, como efecto terapéutico para varias dolencias, mientras otras contradicen ese criterio, oponiéndose a despenalizarlo.

El destacado neurocirujano José Joaquín Puello Herrera, director jefe del servicio de neurocirugía de Cecanot, postula despenalizar el uso de la marihuana, considerando sus efectos terapéuticos que controlan ciertos quebrantos de salud en los humanos.

En términos idénticos se pronuncia Radhamés de la Rosa, director ejecutivo de Casa Abierta, que ha regenerado a millares de individuos por uso de marihuana y opiáceos en sus albergues de tratamiento psíquico (El Nacional 17 de abril de 2019).

El respetado cardiólogo Ernesto Díaz Álvarez precisó que “el uso de la marihuana con fines terapéuticos está evidenciado en una amplia lista de enfermedades, como el Parkinson, dolores crónicos, control de náuseas, epilepsia y restauración de la memoria”, alusivo al Alzheimer (Listín 17 abril de 2019).

Contrarios, el reputado psiquíatra César Mella Mejías, como eminente profesional de la conducta humana, postula que debe profundizarse el alegado beneficio de la marihuana que defina la conveniencia de su uso terapéutico, (El Nacional 17 abril de 2019).

El presidente de la Federación Dominicana de Lucha Contra las Drogas (Fedelucd), Francisco Núñez de Cáceres, denunciando que “en el país existe un laboratorio foráneo que impulsa esa iniciativa”,(El Nacional 16 de abril de 2019).

Se inscribe por la prohibición, el mayor general ® PN Rafael Guerrero Peralta, presidente del Control Nacional de Drogas (CND), argumentando “posibilidad de atentar contra la vida y la dignidad personal”, (Listín 18 de abril de 2019).

Conforme es posible discernir, el retorno al escenario concerniente a despenalizar o proseguir con la prohibición del uso de estupefacientes, esencialmente el cannabis, adquiere espacios apreciables en los diarios recientes, para lo que el doctor Mella propone un debate donde postulen personas vinculadas a la salud, el daño o los beneficios de su uso medicinal o recreativo.

Más que marihuana
Conforme informes accesibles, países como Argentina, Brasil, Canadá, Chile, Colombia, México, República Checa, Holanda, España, Portugal y Uruguay, permiten el uso del cannabis sin consecuencias mortales mayores, y reducción del crimen y la violencia callejera, también los Estados norteamericanos de Colorado, Washington, California, Distrito Columbia y Nueva York, permiten uso controlado de cannabis.

Sin embargo, el consumo de drogas causa la muerte de 450 mil personas al año, inclusive 272 mil en Estados Unidos, el mayor consumidor mundial de alucinógenos, conforme reporta Naciones Unidas.
La Organización Mundial de la Salud (OMS), reporta que cada año mueren más de tres millones de individuos por consumo de alcohol, mientras que por consumo de tabaco fallecen cada año más de seis millones de personas, inclusive más de 600 mil que inhalan humos ajenos, dos drogas permitidas por todos los gobiernos del mundo.

El tráfico de drogas mundial involucra una economía estimada en US$600 mil millones, superior a la industria automotriz de todos los fabricantes, un negocio fabuloso del que se insiste, en manera alguna se desliga EE.UU., el mayor consumidor de drogas planetario.

El autor de este trabajo, en 71 años de ejercer la comunicación, jamás ha identificado un gran almacenista de drogas decomisado en EE.UU., sino pequeños traficantes en embarcaciones detenidas por la Guardia Costera, nunca un gran capo.

El retirado radar de Barahona y el otro dejado dañar, son elementos contundentes de la conveniencia de Estados Unidos. continuar usando a nuestro país de trampolín de grandes alijos de drogas hacia el suyo, equipos de punta que donarían, de constituir su interés, mientras en costas, cañaverales y autopistas del sur, ingresan avionetas y lanchas por pi pá.

El libre uso de cannabis y todas sustancias alucinógenas, reitero, es un derecho de cada persona elegir su modo de vivir y morir, conforme usa el tabaco, que tiene más de siete mil sustancias nocivas a los humanos, y el alcohol, por igual, causa efectos catastróficos, y se toleran en el mundo.

Prohibir las drogas vulnera los derechos ciudadanos, y se inscribe en el litoral de intereses mercantiles, más que en la patraña de preservar la vida humana.

Revisemos las conveniencias del uso de sustancias prohibidas, clausuremos las hipocresías e identifiquemos a los villanos beneficiarios ocultos, y no tanto, del tráfico clandestino de marihuana y opiáceos, que ocasionan menos daños a la salud humana que el tabaco y el alcohol.