Opinión

DETALLES

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Hablar de división en el PRD parece más un asunto de propaganda negativa contra Hipólito que una referencia a algo real. Las encuestas, la estructuración de los equipos de campana y la propia percepción confirman que la casi totalidad de los perredeístas votarán en mayo por el candidato del PRD.

Ahora bien, para ganar en mayo con 50% más uno es posible que haga falta algo más que los perredeístas militantes y simpatizantes declarados. Y si el adversario agita con inteligencia la imagen de un PRD dividido, podría tener un impacto negativo importante en sectores independientes  y en franjas de votantes indecisos.

Es gente que no respalda a partidos en conflicto e inestables. Se trata de ciudadanos no politizados y que procuran certidumbre, no riesgos. Puede ser una franja delgada de electores, quizá entre 4 y 5%, pero determinante en un escenario que obliga a superar el 50% para ganar.

Conscientes de eso, los estrategas del PLD están recurriendo a lo que los expertos llaman “el recuerdo del voto”; es decir, reviviendo imágenes y conductas del PRD que llevaron a esos mismos electores a votar contra el partido blanco en elecciones anteriores.

Ese recurso lucía muy agotado hasta hace poco, pero puede adquirir vida de nuevo si los propios perredeístas lo hacen creíble.

Esos eventos no son nada nuevo en las luchas electorales. Pero, lo que sí parecen olvidar algunos estrategas y analistas es que en escenario de 50% y con un adversario en control total de los instrumentos de dinero y poder, el problema de la imagen de división, y por consiguiente el manejo de las contradicciones internas, sean virtuales o reales, no es un asunto menor.

Es ahí también donde se ven grande, negativamente grande, la actitud de algunos dirigentes del PRD que actúan hoy -consciente o inconscientemente- en tacita coordinación estratégica  electoral con el adversario. No importa lo que argumenten.

Hasta la fecha, esos dirigentes me traen la imagen de un aparato parado en el medio, y los estrategas del candidato sin claridad sobre qué hacer con eso.

El Nacional

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