SAN DIEGO . AP. Un apagón que abarcó diversas zonas del suroeste de Estados Unidos y del noroeste de México comenzó aparentemente con un solo trabajador del servicio eléctrico y con una reparación menor.
Pero las autoridades y los expertos no tienen claro cómo el problema se extendió desde ese trabajador en el desierto de Arizona hasta el sur de California y al otro lado de la frontera, dejando en penumbra a millones de personas.
Lo más extraño sería que la red eléctrica fue construida para evitar semejantes fallas. Cualquiera que haya sido la forma en que se propagó, el apagón del jueves constituyó un recordatorio de que las líneas de transmisión del país siguen siendo demasiado vulnerables a las fallas en cadena. «Hay muchas piezas críticas de equipo en el sistema, y tenemos menos defensas de las que pensamos», destacó Rich Sedano en el Proyecto de Asistencia Regulatoria, un centro de investigación sobre la industria eléctrica, en Montpellier, Vermont.
Ha habido varias fallas similares en los años recientes. En el 2003, un apagón dejó sin suministro a 50 millones de personas en el centro-norte y en el noreste del país. Y en el 2005, otra falla afectó el área metropolitana de Los Angeles.
Ese mismo año, el Congreso ordenó que las empresas de servicios públicos cumplieran con los estándares federales de fiabilidad de la red eléctrica, en vez de regularse a sí mismos.
