DETROIT, AP. Cuando los Tigres de Detroit firmaron a Prince Fielder y decidieron mudar a Miguel Cabrera hacia tercera base, hicieron una apuesta.
Sí, su ofensiva se había vuelto aún más formidable, pero su defensa se mostraba lo suficientemente mala para compensar cualquier ganancia potencial que su nuevo bateo le proporcionara. La última vez que Cabrera había jugado tercera base durante una temporada completa, en el 2007 con los Marlins, le costó a su equipo 19 carreras con su pobre defensa (de acuerdo al registro de Carreras Salvadas a la Defensiva, DRS), lo cual es una diferencia aproximada de dos victorias frente a un defensor de la media durante una temporada completa. Fielder, por su parte, había sido el tercero entre los tres primeras bases en DRS en cinco de las últimas seis temporadas.
Bueno, la decisión sin duda valió la pena. Ninguno de los jugadores fue tan malo a la defensiva en esta temporada como se temía, y ahora los Tigres tienen la oportunidad de ganar su primera Serie Mundial en más de un cuarto de siglo. Su defensa no ha afectado al equipo en lo que va del mes de octubre, y hay una buena probabilidad de que tampoco lo hará en la Serie Mundial.
Los Tigres han tenido suerte en sus enfrentamientos de playoffs al jugar contra Oakland y los Yankees, equipos que no han sido capaces de sacar ventaja de las debilidades defensivas de Detroit. Los Atléticos de Oakland se poncharon en el 22.4 por ciento de sus apariciones al plato durante la presente campaña, terceros en este departamento en el béisbol. Aún mejor para los Tigres, los Atléticos fueron el equipo con más frecuencia de elevados por encima de rodados en la temporada. Oakland convirtió menos del 40 por ciento de sus contactos con la bola en rodados, que es donde los Tigres son más vulnerables defensivamente. Con un registro de -19, los Tigres tuvieron el DRS más bajo de un cuadro defensivo entre los equipos de la Liga Americana y entre cualquier equipo que ha llegado a los playoffs.
En el papel, los Yankees de Nueva York deberían haber ejercido más presión sobre los Tigres. Se poncharon sólo el 18.9 por ciento de las veces, registro que figuró en el último tercio en el béisbol, y tuvieron una frecuencia de rodados del 45.5 por ciento, que figuró en la mitad del paquete. Pero esa fue la temporada regular.

