Las personas que batallan contra un cáncer o tienen un familiar con esta enfermedad, son las que con mayor propiedad pueden describir las desventuras y altos costos que derivan de su tratamiento o re-incorporación al medio.
Los más pudientes, optan por tratarse fuera, en cambio otros quedan a merced de los servicios que con precariedad pero con esfuerzo y entusiasmos cumplen las instituciones creadas para estos fines
El cáncer como enfermedad aumenta igual a como aumenta la proporción de personas envejecientes en nuestra población. En 2014, según datos de las Naciones Unidas, se registraron 10,2 millones de nuevos casos y estima que esa cifra subirá a 22 millones anuales en las próximas dos décadas. En nuestro país es una de las cinco principales causas de muerte.
La gran mayoría de cánceres son prevenibles y con diagnóstico y tratamiento temprano se pueden obtener muy buenos resultados. Fumar sigue siendo el principal factor de riesgo de cáncer; el consumo de tabaco es responsable de cinco millones de muertes anuales o, dicho de otro modo, del 22% de todas las muertes por cáncer. Las bebidas alcohólicas, el sobrepeso, la obesidad y la exposición al sol, están también relacionados con el aumento del riesgo de diversos cánceres.
¡Yo puedo, nosotros podemos prevenir el cáncer! ¿Cómo…? Gestionar y aplicar las vacunas de la hepatitis y de papiloma virus a niñas y adolescentes; desarrollar el hábito de usar protector solar; practicar con frecuencia el autoexamen de mamas; realizar pruebas periódicas de Papanicolaou y colonoscopía; además, examen de próstata en hombres mayores de 30 años. Todos estos son procedimientos sencillos y de bajo costo que previenen y salvan muchas vidas
Para fomentar medidas destinadas a reducir la carga de esta enfermedad, la OMS y otras organizaciones relacionadas observan el 4 de febrero de cada año como el Día Mundial contra el Cáncer.
Todos podemos aportar y de igual manera reclamar al Gobierno que aumente su respuesta de atención al cáncer, exigiendo además que emprenda medidas que sabemos reducen las muertes prematuras y mejoran la calidad de vida y los índices de supervivencia de los pacientes.

