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Diandino: Mauricio Báez ha sido mi Alma Mater

Diandino: Mauricio Báez ha sido mi Alma Mater

“El Club Mauricio Báez es la institución que me concedió el poder de ingerir los nutrientes necesarios para hacer posible la obtención de las herramientas indispensables que me colocaron en disposición y capacidad de lograr acciones importantes en mi vida. Ha sido y es una conexión de paternidad para mi. Es mi Alma Mater.”

La contundente afirmación la hizo este miércoles el ingeniero Diandino Peña, al leer unas elocuentes palabras de gratitud en el emotivo homenaje tributado por el  Maricio Báez al director de la Oficina para el Reordenamiento del Tránsito (Opret).

Peña, quien en su extensa y vibrante intervención no pudo contener las lágrimas, al igual que su esposa María de Peña y sus hijos Dianny, Dimary y Nolan, dijo que en ocasiones “he podido hacer un ejercicio del film que representa la historia de mis días hasta la fecha, y en cada una de ellas he aquilatado la alta y determinante incidencia que ha tenido el club en las esenciales etapas de mi formación, en mi primera y segunda adolescencia.”

Mauricio Báez reconoció el rol jugado por Diandino en favor de la institución en la década de los 60 y 70 y la trayectoria pública del homenajeado, dedicándole el tradicional desayuno alegórico al 46 Aniversario de fundación de la organización deportivo-educativa-social y cultural ubicada en el corazón de Villa Juana.

Peña afirmó que su transformación comenzó en la década del 60 en las reuniones que se celebraban en una pequeña escuela de la calle Virgil Díaz casi esquina Mauricio Báez, presididas para entonces por el primer presidente del club, Rafael Reyes Jerez. “Además, mi primera incursión en los deportes estuvo sensiblemente motorizada por los efectos que surtían en mí aquellas asambleas que siempre iniciaba el hermano Reyes Jerez diciendo que ‘el deporte perfeccione nuestros cuerpos y ennoblezca nuestro espíritu’.

Abundó que tras integrar varios equipos en categorías menores, tuvo el chance de acceder a los núcleos de dirección del club, del cual fue secretario general por muchos años y hasta hoy uno de sus principales asesores.

“En el Mauricio Báez no sólo obtuvimos los beneficios generados por la férrea disciplina que a todos los niveles estaba establecida, sino de entablar una relación de hermandad con mi hoy compañero de faena Leonel Carrasco, Leo Corporán, el profesor Danilo Aquino, Danilo Segura, la familia Pozo y otros,” destacó Diandino.

Aseguró que a través del club y por medio a Corporán tuvo la dicha y fortuna de conocer a los hermanos Martínez Brea (Bebecito y Felipillo), “lo que me representó el acceso a la más amplia ventana de oportunidades, gracias a la cual, no solo logré materializar la culminación de mis estudios universitarios, sino también las felicidades para ejercer como ingeniero civil, haciendo crecer en mi interior hacia don Bebe y Felipillo el afecto y cariño propio cuando se está frente a verdaderos tutores.”

Indicó que sintió orgullo cuando luego fue responsabilizado de la dirección y ejecución del club, “labor que asumí junto a mi amigo y hermano inseparable, el ingeniero Demetrio Rodríguez.”

Diandino agregó que de la culminación de este proyecto extrajo como un axioma o corolario básico para el éxito, la siguiente expresión: No hay metas alcanzables al margen de la inyección de una dosis de amor y pasión, en el camino que transitamos tras ellas,” concluyó.

El Nacional

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