Un tranvía llamado Deseo expresa con fidelidad el talento escénico criollo, desde la escenografía, el vestuario y la utilería de época y el concierto de actuaciones, desde las estelares hasta las de apoyo, cuando un elenco enfrenta el desafío de montar un clásico cuyas huellas en los teatros internacional y desde la pantalla de cine, operan como referentes de presión, ante la única posible respuesta: tener una versión digna de cualquier escenario del mundo.
Fidel López y María Castillo fueron capaces de coordinar sus recursos técnicos y un valioso elenco para producir, en la sala Máximo Avilés Blonda, una experiencia que ha quedado ahora como marca para el teatro del 2014.
La pieza original del dramaturgo norteamericano Tenesse Williams, es uno de los montajes clásicos modernos y demandó con seguridad un exigente proceso de producción, que logra crear una sensación de vínculo entre artistas y espectadores.
Las actuaciones de Karina Noble (que asume el peso dramático de la pieza);, Maria del Mar (que voz y presencia tan envolventes y nobles); Félix German (a quien los cargos de Cultura no le han hecho mella alguna en su rendimiento histriónico, y que muestra una fuerza a la altura de los grandes actores que han hecho la misma pieza) y Ernesto Báez, (sostenido y valiente intérprete) ofrecen un recital de actuaciones, digno de volver a verse.

