Editorial

Divina y bendita

Divina y bendita

La covid-19 ni ninguna otra desolación tendrían tanto poder de daño como para menguar aun en lo más mínimo la intensidad del infinito amor que el buen hijo anhela expresar hoy a esa mujer que anidó en su vientre la vida y el derecho a vivir.

En tiempo de pandemia, cuando se revierte el precepto de que hijos deberían sepultar a sus mayores, son muchos los hogares donde lágrimas de dolor por la inesperada partida de la madre se conjugan con besos y abrazos imposibles de prodigar.

Para ese ser dotado del don divino de la maternidad, cuya anatomía es altamente vulnerable al contagio, su vida no tiene otro motivo que el de proteger y defender a sus vástagos del letal virus, que oculto en cuerpo joven llega a transmitirle el mal y causarle la muerte.

La madre es figura destacada en la primera línea de combate contra el coronavirus, ya sea en rol de médico, enfermera, analista, auxiliar o en la condición de paciente desde la cual alienta a sus hijos a ser perseverantes y sobrevivir a tan letal pandemia.

Con observancia irrestricta del protocolo de prevención de la covid-19, la familia se reúne hoy para volcar todo su amor, admiración, veneración y respeto a la madre presente y ausente, ese extraordinario ser que refleja la divinidad de María, bendita entre todas las mujeres.

El Nacional