Editorial: El drama es mayor

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El repentino asentamiento de centenares de trabajadores haitianos y sus familias en la comunidad de El Convento, a 15 kilómetros de la zona protegida de Valle Nuevo, Constanza, representa una clara señal de un desorden migratorio y laboral, que penosamente se reproduce en toda la geografía nacional.

La masiva presencia de indocumentados contrasta con continuo éxodo de nativos agobiados por la carencia de oportunidades para poder sobrevivir en el lugar junto a los suyos, por lo que en las áreas de amortiguamiento de Valle Nuevo crece la población haitiana y se reduce la dominicana.

Los labriegos haitianos son contratados para trabajar en parcelas y fincas por 400 pesos diarios, jornal que no aceptan los dominicanos que reclaman al menos 500 pesos y condiciones laborales más humanas.

Lo que preocupa es que esa población de indocumentados sea usada para levantar cultivos ilegales o que el conuquismo vuelva a degradar Valle Nuevo, donde nacen las principales cuencas pluviales de la cordillera Central.

La historia de El Convento, Constanza, se repite en otras muchas comunidades, donde los dominicanos emigran acosados por la marginalidad y la carencia de sustento, lugares que son ocupados por haitianos, que comparado con el drama que padecen en Haití, creen llegar al paraíso.

Valle Nuevo es zona estratégica, un recurso de gran valor acuífero, por lo que se justifica la extendida preocupación ante el intempestivo asentamiento de masas de indocumentados atraídos por la oportunidad de trabajar o levantar conucos en esa área protegida.

Se cuentan por decenas las comunidades de la zona fronteriza y el suroeste donde ya la población haitiana equipara o sobrepasa a la dominicana, lo que se atribuye al abandono oficial, a la cruenta explotación de esa mano de obra y al desorden migratorio.

Las oraciones y ruegos para que el Gobierno salve a Valle Nuevo de la deforestación, cultivos ilegales y conuquismo. Debería extenderse a muchas otras zonas del territorio nacional, donde se repite la triste historia de que los dominicanos se van y los haitianos llegan.