WASHINGTON, 17 Abr 2013 (AFP) – Estados Unidos afirmó este miércoles que aún no está listo para reconocer a Nicolás Maduro como nuevo presidente de Venezuela e insistió en un recuento de los votos de elecciones del domingo que lo dieron como ganador por un estrecho margen, tal y como exige la oposición.
«Pensamos que debería haber un recuento. No sé si eso va a suceder en los próximos días», dijo el secretario de Estado John Kerry a legisladores estadounidenses, en su primera aparición ante ellos luego de asumir su cargo como jefe de la diplomacia norteamericana.
«No puedo dar una respuesta que sea sí o no», dijo Kerry, al ser preguntado directamente si Washington reconocería a Maduro sin un recuento.
Washington había cuestionado la «rapidez» del Consejo Nacional Electoral (CNE), que proclamó a Maduro ganador el lunes, pese al pedido de una auditoría por parte de la oposición, que ha impugnado los resultados y alega irregularidades.
Maduro, delfín designado del fallecido presidente Hugo Chávez, ganó el domingo al líder opositor Henrique Capriles por apenas 1,8% de los votos.
«Si hubo grandes irregularidades (en las elecciones), vamos a tener serios interrogantes sobre la viabilidad de ese gobierno», dijo Kerry. «Pero esa evaluación debe ser hecha, y no ha sido hecha aún», dijo.
Precisó además que era dudoso que Estados Unidos enviara una delegación a la ceremonia de juramentación de Maduro, prevista para el viernes próximo. «Si esto está bajo impugnación, tengo serias dudas sobre eso», añadió.
Mientras, la Casa Blanca llamó este miércoles a Caracas a proteger el derecho a la libre expresión y a la protesta y a evitar la violencia, tras las violentas manifestaciones que enfrentaron a seguidores de ambos candidatos y que dejaron siete muertos y decenas de heridos.
«Llamamos al gobierno venezolano a respetar el derecho de los ciudadanos venezolanos a reunirse pacíficamente y expresarse libremente», dijo el portavoz del presidente Barack Obama, Jay Carney.
«También instamos todos a evitar la violencia y otras medidas que podrían incrementar la tensión», añadió el portavoz de la Casa Blanca.
Washington espera «un proceso transparente y digno de fe para tranquilizar a los venezolanos sobre el resultado» de la elección, subrayó Carney.
El gobierno venezolano ha responsabilizado a Capriles de los hechos violentos sucedidos y acusó a Estados Unidos de financiar las marchas opositoras.
Estados Unidos y Venezuela mantienen tirantes relaciones desde que llegó al poder Chávez en 1999, y carecen de embajadores desde 2010.

