Opinión

El “fo” a la “Cumbre” de Leonel

El “fo” a la “Cumbre” de Leonel

El presidente Fernández ha convocado para el 28 de enero del año en curso, a las “fuerzas vivas” del país (término muy utilizado por  Trujillo y por su nefasto heredero político Joaquín Balaguer)  a una “cumbre política” para dizque responder a la crisis global y a los problemas que esta acarrea.

¿Cuántas “cumbres”, cuántos “diálogos tripartido”, cuántas “consultas populares”, cuántos seminarios  oficiales ha puesto en marcha el  Presidente y su Superior Gobierno?

A Leonel Fernández le encanta hablar y proponer que se hable, sin escuchar. ¡Hasta una “Casa del Diálogo” fue instituida en uno de sus arranques demagógicos! Siempre lo hace cuando siente que las cosas se le ponen feas o muy feas; en medio, o previamente, a una crisis de envergadura.

El diálogo como práctica exorcista y como “bulto” publicitario. El diálogo dominado por élites, en hoteles de lujo,  con banquetes. El diálogo que no se traduce en cosas concretas para la gente común.

Las “cumbres” para fingir apertura, colocándose en el centro de las mismas; para oxigenarse cuando la asfixie amenaza.

“Hablen, hablen, que yo decido, o ya decidí”

Y en este caso ya decidió. Sometió el presupuesto de la nación sin atender reclamo alguno y su aplanadora en el Congreso lo aprobó sin escuchar a los/as demás. Todo se quedó igual o relativamente peor: educación, salud, medio ambiente, deportes, inversiones reproductivas, obras suntuarias o no prioritarias, gasto abultado para una burocracia súper-abultada, fondos abundantes para puro clientelismo y derroche.

Cero austeridad. Asamblea Revisora en lugar de Constituyente con participación popular. Consultas para no hacerle caso a nada que se sugiera que no esté en sus planes persistentemente reeleccionistas, contemplados en su reciente propuesta de “reforma constitucional”.

Reemplazo de una Cámara de Cuentas podrida por otro más podrida. Manipulación del sistema judicial contra toda recomendación de independencia y moralización. Indultos ofensivos. Metro a rajatabla.

Entonces, qué discutir, para qué discutir con él y los suyos. Entonces, por qué concurrir a otra de sus “cumbres”, a otro de sus “diálogos” engañosos. ¿Por qué?

¿Por qué ser tan tontos y tontas? ¿Por qué seguirle los pasos a él y a Monseñor Agripino Núñez Collado, cuando esas convocatorias solo han servido para estafar, para poner de mojiganga a los(as) demás?

Dejemos que los(as) “opositores/as” dirigentes perredeistas- PRD, si insisten en hacerlo, lo hagan. Dejemos que los/as balagueristas (partidarios de  Balaguer) de diferente pelambre, siempre prestos a venderse al mejor postor, lo hagan. Dejemos que cierta “sociedad civil”, pusilánime e instrumentada, lo haga.

Ellos(as) son de la misma calaña, solo que son menos hábiles que el Balaguercito post-moderno y digital llamado Leonel.

Dejémoslo que monten su teatro virtual alejado de la cruda y ríspida realidad nacional que ellos mismos han creado y siguen dispuestos a profundizar. Que se cocinen en su propia salsa de hipocresía, simulación y falsedad. Dejémoslos hablar de reformar lo que ya se pudrió y proponer remendar lo que hay que demoler. Allá ellos con su nuevo sainete.

Más que tontos(as) son sinvergüenzas, sobre todo si tenemos presente aquel  refrán: “Si me engañó una vez, sinvergüenza él; si me engaña dos, sinvergüenza yo”. No hagamos las veces de tontos, mucho menos de sinvergüenzas. Hagámosle el “fo” a la nueva “cumbre” de Leonel. Despreciémosla en grande. Porque o es la cumbre del engaño o  un engaño cumbre.

Este pueblo no debe facilitar más estafas y burlas políticas. Sus organizaciones sociales, culturales y políticas  honestas, serias, no deben morder ese anzuelo, no deben legitimar ese teatro de mal gusto.

Las cosas no están como para ponerse a hablar con un gobierno insensible, corrupto, corruptor, pro-oligárquico, neoliberal y mentiroso; ya no se trata de pensar en mejorías solicitándole reivindicaciones y cambios a una pandilla de funcionarios mafiosos, que cada vez se comportan de peor manera.

Lo que procede es luchar para cambiarlo todo y mandar a está partidocracia perversa y a esta oligarquía capitalista voraz, al basurero de la historia. Es luchar con energía y firmeza, enarbolando la bandera de un nuevo proyecto de gobierno, Estado y sociedad. No hay de otra.

El Nacional

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