Opinión

El aborto, religión y ciencia

El aborto, religión y ciencia

 Cuando se provoca la interrupción del embarazo, específicamente el aborto, se involucran médicos y curas en un apasionado enfrentamiento.

Y mas ahora que se estudia penalizar constitucionalmente esta acción que envuelve la cirugía.

La ciencia favorece el aborto en determinadas condiciones. Un ejemplo: peligra la vida de la madre o de la criatura. La religión se opone. No importa la decisión familiar.

Existe un alto grado de incompatibilidad entre la religión y la ciencia, en ampliados aspectos.

La comprobación experimental es 1a base de 1a ciencia, según entendemos.

También comprendemos que mi1millones de personas soportan por medio de la fe, la creencia de la creación de un ser humano por intervención divina.

En forma materia1ista opinan unos acerca de la forma científica como se origina 1a vida, incluyendo el origen del universo. Otros explican los misterios de la creación «únicamente por intervención divina”.

En presencia del aborto recordamos el quinto mandamiento de la ley de Dios, siguiendo a los católicos, que dice muy claro: «No matarás». Esto lo aprendimos en horas dedicadas al Catecismo, siendo niños escolares.

Albert Einstein escribió: «Percibir que tras lo que podemos experimentar se oculta algo inalcanzable a nuestros sentidos, algo cuya be1leza y sublimidad se alcanza sólo indirectamente y a modo de pálido reflejo, es religiosidad. En este sentido soy religioso».

En constantes dudas, incredulidades, se fundamenta 1a ciencia y no está demás decir que en cálculos y en experimentos. La religión, hemos 1eído, se basa en dogmas, en revelaciones, en espiritualidad.

En la historia nos topamos con que Copérnico era canónico; Ga1ileo, el astrónomo,»fue muy respetuoso con la iglesia». Newton se valió de la entidad divina para «tapar 1as deficiencias y 1agunas de sus investigaciones»…

Decía Newton que gracias a la intervención de Dios, “se corregían los desfases cósmicos.

Pero, ¿qué ocurre en nuestro cuerpo social, diariamente? El aborto provocado ocupa un 1ugar con habituales circunstancias: Falta de responsabilidad de la pareja con la subsiguiente intervención de la cirugía vo1untaria porque deciden no tener hijos, influyendo el estado económico, muchas veces. La delincuencia, con el sida y la violaciones abusivas de tipos sin nombre, obligan a la familia honesta a deshumanizarse.

Y muchos no entienden que el Dios de la ciencia es muy distinto «al que puede describir el conjunto de iglesias».

Erradicar o detener en parte la práctica del aborto, la cual mueve sumas millonarias, no es fácil, es sumamente difícil, aún constitucionalmente.

La madurez patriótica de los legisladores está en juego. ¿Ciencia o religión?

El Nacional

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