Para los ávidos lectores de esta columna, así como aquellos que me conocen, no es sorpresa el vínculo que nos une a mi familia y a mí con Brasil. Del mismo modo, no será sorpresa que incluya a este país dentro de los que considero que tienen sus fichas bien colocadas en el tablero de este ajedrez.
Brasil es la quinta nación más grande del mundo en términos de superficie y población, con una economía que se ubica como la novena más grande por PIB nominal y la undécima por PIB PPC (paridad del poder adquisitivo) en el mundo.
El país es el más grande del continente y cuenta con una rica diversidad cultural, así como una gran cantidad de recursos naturales. En ese contexto, el posicionamiento económico y geopolítico de Brasil en el mundo es crucial, tanto para su desarrollo interno como para su papel en la arena internacional.
En cuanto a su economía, Brasil ha tenido un crecimiento económico constante durante los últimos años. Los sectores más importantes de su economía son la agricultura, la minería y la industria manufacturera, que en conjunto representan más del 60% del PIB. En este sentido, Brasil es un gran productor y exportador de productos agrícolas, como la soja, el café, la caña de azúcar y la carne de vacuno, además de ser uno de los mayores productores de hierro del mundo.
Brasil ha tomado medidas importantes para mejorar su posición económica, como la implementación de políticas para reducir la inflación y la creación de programas de bienestar social que ayuden a disminuir la desigualdad social. También ha establecido acuerdos comerciales con otros países, lo que ha permitido una mayor apertura económica y una diversificación de sus exportaciones.
En cuanto a su posición geopolítica, Brasil es considerado una potencia regional en América Latina y un actor importante en la palestra internacional.
El país ha mantenido históricamente una política de no intervención en los asuntos internos de otros países, aunque ha participado en misiones de paz y cooperación internacional. Ha buscado un mayor protagonismo en América Latina y ha sido un defensor activo de la integración regional. Además, ha sido un clave en la creación de la Unión de Naciones Suramericanas (UNASUR) y del Mercado Común del Sur (MERCOSUR), que reúne a varios países de la región en una comunidad económica. También ha establecido relaciones comerciales importantes con países de Asia, Europa y América del Norte, y ha promovido la cooperación Sur-Sur con países africanos.
Por sus riqueza en recursos, su creciente economía, diversidad cultural y su relevancia en la política internacional, Brasil tiene un futuro muy prometedor por delante.
Por: Orlando Jorge Villegas
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