Cacería de Dios
y la María
Siempre he afirmado que no anda bien una sociedad donde existe un solo niño en la calle.
Por eso, por lo que ocurre ya en las calles nuestras, somos cualquier cosa menos un civilizado conglomerado de seres humanos. Lo demás es postalita, mucha marina, porter, cane, sitios high.
A esta ya vieja afirmación, habrá que añadir ahora, la vergüenza de habitar un país tan mal distribuido en sus riquezas, que un cura de los de Dios anda de cacería entre articulistas y escribidores de diarios, tras la pista de unos libros para una biblioteca popular.
Hablo del padre Jesús Hernández, que nos escribe para contarnos:
Salgo a la caza de una presa codiciada, un libro de tema filosófico extraído de un listado de quinientos a adquirir a razón de mil pesos por unidad para la BIBLIOTECA ANTILLENSE SALESIANA. En Usted veo un posible compañero de cacería, desde su columna en la prensa. No soy quien para exigirle nada, pero me imagino que gozará y agradecerá mi humilde invitación a disparar por esa causa. Le aclaro algún detalle de la planeada aventura. Se trata de una biblioteca modesta, pero especializada en filosofía que tiene claros sus objetivos: ayudar a pensar y conocer críticamente nuestro mundo; que ve en el libro un medio indispensable para ello; que debe buscar los recursos para traerlo de donde lo producen; que tiene en el P. Jesús Hernández un propulsor para esa cacería, sin otra razón que conseguir los mil pesos para un libro, dos mil para dos, tres mil para tres… ( ) Puede comunicarse conmigo. Teléfono 809- 685.7667, e-mail: chuysdb@hotmail.com; Cuenta bancaria Sociedad Salesiana-Biblioteca en Banco León. Suc. San Martín número: 520647.
En lo que contactamos al padre Jesús para colaborar y conversar sobre esta iniciativa en el Bulevar TV, CDN2, expreso aquí la vergüenza de vivir en un país donde un cura del carajo, es decir, un cura de los de Dios, anda como Diógenes con su lámpara de fe y optimismo, no ya buscando un hombre honesto, -tarea ciclópea, no se pase, Padre- sino, pidiendo un libro, un libro, como quien pidiera que algún día la razón llegue al gobierno de los hombres y nos ayude Dios o Checherén a definir de una vez nuestras benditas prioridades. Que siga el son

