Para volver a volver
A don Leonel Miguel Vicini Corripio, alias «Don José»
El recién inaugurado liderazgo perredeísta de Miguel Vargas, sumado a la decisión del presidente Fernández de volver a volver en 2016, las cordiales relaciones entre ambos y su demostrada disposición a llegar acuerdos representan una gran oportunidad para el país.
Hablo de la impostergable necesidad de elaborar una agenda, un Plan Estratégico de Desarrollo -que en breve será mandato constitucional-, y entonces dejar que los perros ladren, al fin, siempre caza palomitas cualquiera que anda cazando.
Pero lo principal se puede y se debe negociar y a partir de ahí, que quien se mueva, fullero y oportunista, no salga en la foto democrática.
Miguel por llegar, y Leonel para volver a volver, pueden ser los artífices de una gran acuerdo nacional en temas como energía eléctrica, alimentación, Educación, aplicación de las bondades sociales de la Ley de Salud, organización del transporte sin bandas terroristas, o llevar la burocracia a la racionalidad y eficiencia de Chile o El Salvador, entre otros.
Ninguno de esos temas es posible enfrentarlos con éxito si existe una oposición oportunista y marrullera -en blanco o en morado- y unas elecciones que ganar en un mercado electoral clientelista. Lo demás es demagogia y cinismo, caballá quiero decir, más de lo mismo.
El PRD y el PLD sólo tendrían que añadir a don Agripino, off course, las diez familias dueñas del país que cenaron en Palacio hace unos meses, (los patrones de los patrones), a Pepe Abreu, Fidel Santana y el Centro Juan Montalvo para que defiendan a los más pobres en homenaje a Jesús y al viejo Marx, más tres señores de la sociedad civil auténtica, sin grupos económicos ni Embajada por delante, y poco más.
A ese pequeño grupo, -menos de 25 personas-, usted lo encierra una mañana en Las Cariátides con mucho café Santo Domingo, jugo Rica sin azúcar, mangú con queso de Adrian, ¡Y dale a llegar a acuerdos!
Así se compone un son, así se inventa una patria, por llegar, y también para volver a volver.

