Opinión

El Bulevar de la vida

El Bulevar de la vida

Mes de la patria y años de olvido

          Dolerá pero no es mentira: Nuestros muchachos conocen y admiran más a Omega, el violento venerado, que al hombre que les legó una nacionalidad, un orgullo, es decir, la patria.

         Ocurre al morir cada enero, cuando los reporteros salen a las calles a preguntar por Duarte. Los más novatos visitan a un funcionario accesible o a un intelectual de palabra fácil, y le preguntan por nuestro hombrepatria, y entonces sale el discurso de siempre. Por otro lado, los periodistas sabuesos, como Tony Pina, el de CDN, se va a algún barrio, se detiene en cualquier esquina y pregunta por Duarte, que hoy es como preguntar por el Padre Rogelio en una sesión de lunes de Wall Street, o hablar de Sabina en una misa en la Catedral. 

         Con su excepcional olfato periodístico, en su reportaje del martes, Tony Pina encontró un ser humano de la República que habló primores de Juan Pablo Duarte, al que definió “como un hombre importante en la lucha contra Trujillo”. ¡Zafa!

         Lo normal y esperado era que en la dictadura, el perínclito de San Cristóbal no quisiera competencia, y minimizara la figura legendaria y apostólica, firme y consciente, digna y corajuda de Juan Pablo; una figura que ya había sido disminuida con la creación durante el régimen del presidente Lilís, de la trilogía de padres de la patria, uno de esas absurdidades que ocurren en nuestro país, y que los gobiernos -siempre empecinados en estar bien con Dios y con el Diablo- no se atreven a corregir, pues a todas luces la figura del patricio Juan, -sus aportes, ideas, realizaciones-, son superiores a las de todo ser vivo nacido en esta tierra. Ideólogo y apóstol, mártir y héroe de alma grande y siempre ejemplo, eso, eso, ejemplo.

         Mientas tanto, aquí seguimos, “analfabetizados” en dos idiomas, alienados de jalouin y alisado, pues los mulatos se creen blancos, los negros se creen mulatos, y los blanquitos se creen europeos.

         Dónde c… habrá ido a parar el orgullo de ser dominicano, como si pudiéramos ya, ay, don Radha, ser otra cosa, ser nada más, ser nada menos que dominicanos.

         El martes se inició “El mes de la patria”, imagino que el 28 de febrero se inaugurará “El año del olvido”.

El Nacional

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