Opinión

El Bulevar de la vida

El Bulevar de la vida

Y entonces parió la abuela

        Tal que éramos mucho y entonces parió la abuela.

        Durante años, irresponsablemente, los dominicanos hemos estado llamando al diablo, y he aquí que el diablo ha llegado. El diablo der las sanciones y el chantaje internacional.

        Tanta irresponsabilidad repetida tenía que dejar sus malos frutos: una guayaba podrida, un guineo en descomposición lanzado en el medio del asfalto desde un Mercedes.

        Durante años se ha exigido al Estado dominicano definir su política migratoria, especialmente frente al tema haitiano. Hasta ley de migración con reglamento y todo tenemos, pero ha valido más el “dejarhacer”, el provecho inmediato de ciertas empresas agropecuarias, turísticas o de construcción que solo son rentable gracias a la existencia de una mano de obra ilegal, indocumentada, sin derechos laborales y a veces hasta humanos. Pero, además, en algo debe influenciar la conformación de una minoría electoral dominico-haitiana que para las elecciones de 2016 podría ser decisiva. Ese es otro factor que puede ayudarnos a entender lo que nadie entiende. A explicar lo inexplicable.

        La abuela está de parto con la donación dominicana al pueblo de Haití de una universidad cuyo costo supera los mil ciento cuarenta millones de pesos, en un país cuya universidad estatal cierra los baños a las 8 de la noche porque no hay personal que los atienda, y faltan butacas y flores rojas en los pasillos.

        Tal que el mandato cristiano de la madre Teresa, aquello de “dar hasta que duela”, debería tener sus límites.

        Cómo explicarle al pueblo dominicano, con el 60% de sus escuelas sin agua potable, y un sistema educativo líder negativo en las estadísticas latinoamericanas; cómo explicarle a ese pueblo, que por falta de recursos su gobierno no puede construir las estancias infantiles que manda la ley, o por falta de fondos establecer tanda única de educación; en fin, explicarle a ese pobre pueblo cómo es posible donar una universidad a un país vecino cuando a la educación nacional le falta casi todo, comenzando por una gerencia aceptable o un ministro al que no haya que crearle comisiones presidenciales para explicar cómo, teniendo de jefe político, administrativo y líder a un maestro de vocación y estudio, se atrevió a “transversalizar” con nuevos textos transversalizados, “padrísimos” y “cuates”, la educación primaria del país, sin consultarlo. 

        La abuela está de parto, pero la era ya no pare corazones, como manda Silvio, ay, país, país, país.  

        Mañana les explico por qué en el fin de semana en el Miami Herald parió la abuela, cuando un funcionario gringo declaró que EEUU podría imponer sanciones a RD por su falta de compromiso en la lucha contra el tráfico de niños haitianos

El Nacional

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